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Romance: Marbella tuvo que ser. El esperpéntico affaire Tiger Woods empezó en España

En el libro titulado: “Unplayable: an inside account of Tiger’s most tumultuous season” (“Injugable: Un relato desde dentro de la más tumultuosa temporada de Tiger”), el autor, Robert Lusetich, ha contado toda la historia del esperpéntico caso Woods que, según el escritor norteamericano, comenzó con una orgía en Marbella, en la que participaron Tiger y tres -o cuatro, que no queda muy claro- amigos ingleses, millonarios como él, y que fue preparada por la que se considera su primera amante, Rachel Uchitel. La orgía se les fue de las manos y dos de las participantes, Ashley Samson y Jennifer Lee Maden lo contaron todo al “National Inquirer”, con prueba del polígrafo (detector de mentiras) incluida, a pesar del ofrecimiento de Tiger de darles 200.000 $ por su silencio. Todo ello figura en el libro citado, y Basilio Rogado ha encontrado tema para un nuevo romance:
Romance de Tiger Woods: “Marbella tuvo que ser”
 
Marbella tuvo que ser,
sin su lunita plateada
que se quedó en Sevilla
suspirando por su amada.
Que no volvería nunca
Tiger dijo en Valderrama,
pero se refería al golf,
no a la Costa de Málaga.
Volvió a jugar en Marbella
y dejó una cruz clavada
no dos, como don Carmelo,
Larrea se apellidaba.
Con dos bolas y un palito
a Tiger Woods le bastaba,
porque el material restante
con dinero lo alquilaba.
No fue en un campo de golf,
sino en un resort con camas
donde a Tiger le esperaban
sus amigas deseadas,
y no por ganar dinero,
sino desinteresadas,
que buscaban solo amor
y de sexo, nada de nada.
Bajo el signo de los cuatro,
cual novela policíaca
de aquellas de Mister Holmes
en Londres ya publicadas,
cuatro ricachos ingleses
volaron hasta la Costa
del Sol y tan afamada,
donde cuatro reputadas
chicas de vida alegre
en la camita espeaban
para darse un revolcón,
no un día y una noche,
sino en cuatro jornadas,
no en la arena de sus playas,
sino en el blando colchón
de las izas ya citadas.
Si fue gozo o gatillazo,
si con las fuerzas sobradas
quedaron como gañanes
o hicieron una machada,
eso solo lo sabrán
los cuatro y sus encamadas,
lo cierto es que de la orgía
doña Elin fue avisada,
por el teléfono móvil
que el número bien guardaba
y de aquellas tempestades
surgió la gran espantada
de Tiger, despavorido,
huyendo desde su casa
a refugiarse en el coche
con ella, encolerizada
blandiendo un palo de golf,
un siete, se comentaba,
dispuesta a pegarle al Tigre
donde menos lo esperara.
Y no solo doña Elin
estaba tan enojada
las cuatro participantes
en la orgía organizada,
quedaron tan descontentas
que a un escritor le contaban,
con pelos y con señales,
todo lo que allí pasaba.
Y el prosista en su libreta,
todo aquello lo apuntaba
para después publicarlo
en un libro que asombraba
a los miles de lectores
de historia tan agitada.
Una vez más, imprudente,
con su bolsa adinerada,
quiso comprar con dineros
una respuesta callada,
pero no hay dólar de un Tigre
que valga más que la fama,
salir en televisión
y poder contar airadas
las andanzas del golfista
y sus grandes macarradas.
Moraleja:
Aunque te cueste millones
termina ya esta movida.
Es una historia de mierda
que te va a arruinar la vida.
Confórmate con el golf
que es la mejor querida:
callada, alegre o triste,
según te vaya en la vida
que no te pide dinero,
gane o pierdas la partida.

Foto: El Pico de la Concha, en Marbella, visto desde Puerto Banús (Archivo: Wikimedia Commons)

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