Rimas

ROMANCE DEL PISHA: “MIS TRES VICTORIAS POR UNA SARDINA ASADA”

 

 

 
Los triunfos de Miguel Ángel Jiménez: en el Omega Dubai Dessert Classic, en febrero y en el Open de Francia, en París, al comenzar julio, fueron dos buenas razones para que Basilio Rogado le escribiera un romance al inicio del verano. Ahora, cuando, a primeros de septiembre acaba de ganar en Suiza su tercer torneo del año 2010, y ya clasificado, a sus 46 años y por méritos propios, para disputar la otoñal Ryder 2010 en el País de Gales, a principios de octubre, el autor retoma el poema y lo vuelve a publicar, corregido y aumentado. El Pisha no cambiaría, como Ricardo III de Inglaterra, rodeado por sus enemigos, con Enrique Tudor a la cabeza, “mi Reino por un caballo”, sino que diría: “mis tres victorias por una tarde en un chiringuito de una playa malagueña, con mis amigos y unos espetos de sardinas asadas”.
 
Es Jiménez y andaluz,
no es Curro, ni bandolero,
que se llama Miguel Ángel
como el arcángel eterno,
como el pintor de capillas,
genio del Renacimiento.
Es un buen embajador
que va por el mundo entero
derrochando su alegría,
jugando al golf con esmero
y poniendo a Andalucía,
en un arranque torero,
en medio del redondel
de este mundo traicionero.
Para que lo sepan todos:
Andalucía, lo primero.
Y allí, en el campo andaluz,
no en trabajo de labriego,
sino de caddy andador
y de niño compañero
de algún que otro jugador,
se ganaba un buen dinero
para ayudar en su casa
y pagar así al tendero
cuyas viandas se comían
en menos que ladra un perro.
Claro que eran otros tiempos,
las diestras tenían dinero
y Miguel, más a la izquierda,
y, de por vida, rojero,
ha ido siempre por el orbe
y sin mirar al talego,
diciendo con voz altiva:
“El equipo que yo quiero
tiene bandera escarlata
y herramientas de por medio.
Aunque ahora el rojo,
el color que yo prefiero,
es el grana de Ferrari
que hace juego con mi pelo”.
El mecánico le dicen
los del Circuito Europeo
porque le gustan los coches
más que el mar a un bucanero.
Pero cuando está en España,
los coches son lo de menos
porque el Pisha de Churriana,
como le llaman sus deudos
desde que era pequeño,
no ha cambiado el modelo
de persona, ni de pueblo.
Sigue siendo el que antes era,
aunque ya se piensa abuelo
porque a los cuarenta y seis,
en el golf estás añejo.
Igual que los buenos vinos
el Pisha en todo momento
sigue teniendo el aroma,
el sabor de los rockeros
que ganan con su talento
a los que, por su edad,
le sacan cuarenta metros.
 Porque cuando llega al green
y hay que medir el terreno,
los rivales se acojonan
y el Pisha la mete dentro.
Un nuevo triunfo del diablo
que sabe más por ser “viejo”,
que la experiencia es un grado
que se gana con el tiempo.
La segunda juventud
que llegó con Ángel nuevo,
la rosa roja fragante
que inunda los cuatro vientos,
le ha llevado a la Ryder
para ganar ese cetro
que ni los americanos
podrán jamás retenerlo.
En Dubai jugó el Omega
y fue a ganarlo en febrero,
y en los calores de julio
se metió a París entero
en el bolsillo derecho,
aunque él tiene el izquierdo
más lleno de sentimientos.
Lo siento mucho por Cañi
segundo fue en el intento
y a conquistar un torneo,
cada vez más dispuesto.
Fueron dos los españoles
que París, en un momento,
ganaron a los franceses
con sus golpes y su esfuerzo.
Era el campo que pretende
la Ryder de nuestros sueños,
la del dos mil dieciocho,
la que nosotros queremos
y que, en liza con los galos,
por tenerla lucharemos.
Por lo pronto hemos ganado
en aquel que es su terreno.
Si lo hacemos en el nuestro,
en Tres Cantos lucharemos
por la Ryder ¡Vaya invento!
Precisión de relojero
tuvo el Pisha ya en septiembre,
cuando se quedó el primero
en otro premio, en Suiza,
donde quien ponía el dinero
también se llamaba Omega,
igual que en Dubai, en febrero.
Y volvamos a la Ryder
que es el mayor empeño.
Con el Pisha por bandera,
los españoles tendremos
alguien que nos represente
y apoye a los europeos.
El conjunto americano
que defenderá el trofeo,
ni con uñas, ni con dientes
podrá llevárselo luego;
porque Europa es un equipo
y el Pisha y sus compañeros
no dejarán de meter
ni un putt en el agujero,
cuando en Gales, en octubre
terminemos los primeros.
Allí estará nuestro Pisha
y con el triunfo señero
de estos golfistas nuestros
que animará el malagueño,
más el triunfo de Nadal
y con el Mundial, contentos,
afrontaremos la crisis
con los mejores deseos:
la alegría de vivir,
el vino, el puro y el cielo
le han abierto las puertas
a este golfista pionero
que empezó siendo caddy
y sigue en el candelero.
¡Y que sea por mucho tiempo.
Que nosotros lo veremos!
CODA / FINAL
Solo me queda poner
a Miguel Ángel un pero:
no me gusta que en los campos
donde juegas el dinero,
el prestigio y los talentos,
aparezcas con el puro
que quita valor al mérito
logrado en tantas victorias
que son fruto de tu esfuerzo.
Es verdad que ya no vas
fumando durante el juego,
pero debías esperar
a encender tu veguero
al final del campeonato,
donde haya un cenicero
en un lugar acotado
de amigos y compañeros
a los que puedas ahumar
sin que protesten por ello.
Porque aunque sea divertido
y muy fotografiado,
el humo ciega tus ojos
y no está tan bien mirado
como creen los jerifaltes
viejos y emperejilados
que mandan en este mundo
y fuman demasiado.
No te hace falta chupar
un habano chamuscado
porque en personalidad
andas bastante sobrado.
Le caes bien a todo el mundo
y a los niños, soberano.
Y si pensaras en ellos
cuando prendes el tabaco,
sabrías que es un mal ejemplo
el que a los críos vas dando.
Porque es mejor que te vean
que estás sardinas asando,
en la playa malagueña
donde vas, de vez en cuando,
que no poder con el vicio

y un chicote estar chupando.

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