Rimas

Romance de una decepción: Poderoso caballero

(En la imagen, los responsables de la candidatura de Madrid para ser la sede de la Ryder Cup 2018, durante la presentación de dicha candidatura).
 
I
Después del birdie, mierdi.
Lo dicen los agoreros
cuando se termina un hoyo
con resultado certero
porque ya espera el siguiente,
con el agua en el estero,
que la felicidad no es completa
hasta que termina el juego.
y si la bola se moja,
la tarjeta se va al cuerno.
Una vez más, nuestra euforia
-siempre somos los primeros-
nos ha llevado a perder
el Gordo y hasta el reintegro.
II
No bastaba la poesía,
poderoso caballero
nos despertaba de un sueño
que tuvo un día Ballesteros
pero en el mundo de hoy
ante todo es el dinero
lo que prima en todas partes
lo que mueve al mundo entero
París bien vale una Ryder,
pero un país que es pionero
que tiene el golf por bandera
y a Seve que está en el cielo,
bien merecía ese premio,
un torneo imperecedero
que perpetuara en el tiempo
ese nombre que es eterno,
aquel que nació en Pedreña:
Severiano Ballesteros.
III
No es lo malo que perdamos
el huevo, también el fuero.
Mucho homenaje al difunto,
muchos adjetivos hueros
¡qué pena, qué gran golfista!
será, en fin, nuestro modelo…
y a las primeras de cambio
se olvidan de aquel espejo
en el que antes se miraban,
del que tomaban ejemplo
y que ahora solo queda
como un lejano recuerdo.
IV
Nos quedamos sin la Ryder
muchos estarán contentos,
en especial los que ignoran,
las bondades del invento
Y eso que los españoles
son los héroes del momento,
deportivos bien se entiende,
porque en otros mentideros,
 en reuniones y despachos
no valemos un pimiento.
Ni sabemos negociar,
ni hacernos valer sabemos.
V
Y a las pruebas me remito
que las tenemos a cientos.
Primero con los Mundiales,
y luego fue con los Juegos.
Todos en el mismo sitio
los sopapos nos los dieron
y así será muchas veces
si nos creemos los primeros,
cuando no somos segundos
y ni siquiera terceros.
El verdadero problema,
económico, por cierto
es que gastamos los cuartos
y tiramos el dinero
porque no estamos al loro
y de nuestro billetero
chupan muchos que no deben
y aquellos que lo merecen,
sin comerlo, ni beberlo,
se quedan fuera de cacho
simplemente, de floreros.
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