Rimas

ROMANCE DE ROOKIES, FUMADORES Y MASCATABACOS

 (En la imagen, una plantación de tabaco en Filadelfia. Foto: archivo Wikimedia Commons).
Basilio Rogado escribió en esta misma página web uno de sus romances acerca del vicio que tienen algunos jugadores de escupir en los campos de golf. También han sido objeto de sus críticas los fumadores que no cesan de encender pitillos -y hasta puros- mientras juegan al golf. En la reciente edición del cuarto Grande de 2011, el PGA Championship, terminado en Atlanta el 14 de agosto, en el que triunfó un rookie de 25 años que, a pesar de ser novato en el Tour americano, ha ganados dos veces este año, y la última el más importante torneo de la PGA, de forma totalmente brillante, su rival en el play off final ha sido un jugador, Jason Dufner, que no solo es fumador, sino que no echa humo por la boca, sino que lo masca y lo escupe, como en los buenos tiempos del Oeste americano, y un vicio que se extendiól hasta bien entrado el siglo XX y que aún continúa dando pingües beneficios a las fábricas de tabaco. Ahora, no solo no van a prohibir fumar mientras se juega al golf, sino que van a instalar escupideras en todos los tees de salida de las competiciones golfísticos. Eso sí, penalizarán con dos puntos al que falle y no “enceste” el escupitajo.
I
Escupir ya es un placer
como lo  es también fumar,
quien escupía tabaco
dos cosas quería lograr:
de una parte su disfrute
y de la otra fastidiar
a todo el que allí presente
no podía respirar.
Porque unos lo mascaban
y no ahumaban el local,
pero otros que chupaban
el cigarrillo normal
viciaban tanto el ambiente
que allí no se podía estar.
También importaba el tino
y en el dornillo acertar
pues en todos los salones
del Oeste de verdad
tenían escupideras
y el tabaco de mascar,
después de dar unas vueltas
y el esputo preparar,
con la boca bien dispuesta
y las ganas de atinar,
en el centro del dornaso,
el gargajo había de entrar.
II
Escupir por escupir
gargajear por gargajear,
provoca mucho más asco
y además de molestar
es tanto o más repugnante
que el simple hecho de fumar.
 Y no digamos si el lapo
se dirige hacia el lugar
donde se encuentra la gente
que quiere ver patear
a su golfista dilecto,
al que acompaña al andar,
por esos campos de Dios
a donde se va a jugar.
III
El caso es que, hasta en un Grande,
y a puntito de ganar
uno de los más famosos,
el cuarto, Major de la PGA,
un sujeto impresentable
con tabaco de mascar
en su boca de rumiante
que no para de tascar,
terminó sin coronarse
 y sin llegar a triunfar,
a pesar de su constante,
feo vicio de masticar.
Jason se llama este tipo
que esputa sin esperar
a que se vaya la cámara
del tee o de otro lugar.
No hay nada más asqueroso,
peor aún que fumar
que ver al Dufner citado,
sin parar de mascullar
con toda la boca llena
de tabaco de mascar.
A pesar de que su nombre
es histórico al citar,
que proviene de la Grecia
 -y no del país actual,
que ya tiene otros problemas
que le dan para pensar-.
Jason era todo un mito
y no como este real,
que de héroe solo tiene
su nombre particular.
IV
Lo único que faltaba,
para del golf hablar mal,
a los muchos detractores
que dicen que tal y tal,
es tener a un mascachifle
como deportista a honrar.
Menos mal que, en buena hora,
un rookie fenomenal,
que es un Bradley, de apellido
conocido en la mundial,
y denominado Keegan,
apellido de verdad,
le enchufó dos largos putts
en los play offs del final
y se llevó el gato al agua
y el trofeo hasta su hogar.
¡Ya tenemos nueva estrella.
A ver cuánto va a durar!
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