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Pablo Larrazábal (-8), de largo y sufriendo, ganó el Alfred Dunhill Championship, en Sudáfrica

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Si la temporada 2018/19 del Eorpean Tour acabó, en Dubai, «asesinada» por el buen juego de Jon Rahm, ganador del último torneo del Circuito Europeo y de la Carrera hacia Dubai, otro español, sin solución de continuidad, ha sido el ganador del primer torneo de la temporada 19/20 del European Tour.

Pablo Larrazábal (-8) ha logrado una brillante victoria (66, 69, 70 y 75) en el Alfred Dunhill Championship, en Leopard Creek (par 72), en la localidad sudafricana de Malelane, vecino del Parque Kruger, una de las reservas de animales salvajes más importante del Continente Africano.

Aunque por el resultado de la última jornada no da la sensación de que la victoria de Larrazábal tuviera mucho mérito, ya que finalizó la ronda dominical con tres golpes sobre el par del campo, hay que explicar que el domingo se levantó con una enorme ampolla en un dedo del pie derecho que estuvo a punto de hacerle retirarse del torneo, a pesar de tener tres golpes de ventaja sobre el holandés Wil Besseling.

Al final, el español terminó con un golpe de ventaja, gracias a su birdie en el complicado par 5 del hoyo 18, sobre el sueco Joel Sjöholm y dos sobre Wil Besseling, Brendon Grace y Charl Schwartzel, gran favorito, a prori, para ganar la prueba.

Larrazábal acabó gnando un torneo que se le había puesto cuesta arriba desde el comienzo de la jornada, con cuatro bogeys en los cinco primeros hoyos, en los que luchaba con sus problemas en el pie derecho que, además de dolor, le impedía hacer bien el swing:

«Me desperté esta mañana y pensé que no iba a jugar -declaró Larrazábal al final de la jornada-. No podía ponerme el zapato, ni caminar hacia el buggy. Realmente luché en los últimos nueve, porque me dije a mí mismo ‘Si Tiger pudo ganar un Open USA con una pierna rota …’ y simplemente peleé duro ”.

Larrazábal, a sus 36 años, consigue, después de cuatro años y medio, su quinta victoria en el Circuito Europeo. El español jugó a mediados de noviembre el Nedbank de Gary Player en Sun City y decidió quedarse con su familia en Sudáfrica durante tres semanas, para descansar y preparar este Alfred Dunhill -«que se juega en es un paraíso» y el trabajo ha dado sus frutos. Con este triunfo, no solo se pone en cabeza de la Carrera hacia Dubai 19/20, sino que se embolsa 237.750

Pablo, es uno de los cuatro españoles que pasaron el corte tras las dos jornadas de este primer torneo de la temporada 2019/20, dotado con 1.500.000$, que nos ha traido la novedad, perseguida por los profesionales durante mucho tiempo, de poder jugar en pantalón corto, cuando el calor apriete y los propios jugadores así lo deseen. Y en pantalón corto se presentaron la mayoría de los jugadores, con algunas excepciones, entre ellas la del catalán. Es curioso, pero Larrazábal ha seguido optando por el pantalón largo, a pesar del calor que ha hecho durante todo el torneo.

Alejandro Cañizares (+3) fue el segundo de los españoles, en el puesto 24; Adrián Otaegui terminó el 44 (+4) después de firmar un inexplicable 80 en la cuarta jornada, y Carlos Pigem, que se estrenaba con la Tarjeta conseguida en la Escuela de Clasificación del Tour, acabó, con un también inexplicable +14 en el puesto 68.

El corte del viernes 29 se estableció en +3 y lo superaron 71 jugadores, entre los que, desgraciadamente, no estaban ni Gonzalo Fernández Castaño, invitado por la organización, que terminó (+4), a las puertas del fin de semana, ni Sebastián García Rodríguez que, con +9, ha pagado la novatada en su primer partido del Circuito Europeo, con la Tarjeta obtenida en el Challenge Tour.

PABLO LARRAZÁBAL, DE LARGO

Pablo Larrazábal es uno de los jugadoes que no utilizó la prebenda del pantalón corto y jugó con el largo, como era habitual hasta ahora. Sin embargo, uno de sus dos compañeros de equipo durante las dos primeras rondas, el australiano Charl Schwartzel, favorito para ganar la prueba, y que acabó (-6) en tercer lugar, sí aprovechó la comodidad de llevar las piernas al aire en días con temperaturas superiores a los 30 grados. Lo malo es si hay mosquitos, algo que suele haber cuando hace mucho calor. Por lo que sea, Pablo Larrazábal, que ya sufrió un ataque de avispas hace dos temporadas, no ha hecho caso del «favor» que el European Tour hace a sus jugadores para que puedan jugar más «fresquitos».

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