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Jon Rahm (-22) arrasó en el Open de España. Cabrera (-17), segundo; Del Val (-15), tercero

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Emocionado Rahm: “Nunca había sentido tanto calor del público» 

Jon Rahm es un jugador con capacidad para convertir sus triunfos en auténticas gestas, como ganar el Open de España por segundo año consecutivo, con cinco golpes de margen sobre el segundo clasificado, Rafael Cabrera-Bello, y con un resultado de 22 bajo el par 71 del Club de Campo Villa de Madrid.

Cada uno de los apartados que aparecen en el enunciado anterior incluye en su seno un nuevo reto al alcance sólo de unos pocos con el genio, el ingenio y la desbordante capacidad de Jon Rahm, que ha sumado su tercer título del año y el décimo de una incipiente carrera profesional -incluyendo una Ryder Cup- que comenzó en julio de 2016.

El conjunto de su sensacional actuación en el Club de Campo Villa de Madrid obligó a consultar todo tipo de archivos para constatar que nos encontramos ante un jugador especial, de unas dimensiones todavía por concretar, con un futuro y una capacidad inabordables.

Jon Rahm volvió a cumplir uno de sus sueños, ganar dos veces el Open de España, además consecutivas, como hiciera Max Faulkner en 1952 y 1953, el último en alcanzar la doble gloria seguida, buena prueba de la dificultad que entraña ser el mejor en este torneo.

El golfista vasco ha igualado además, con 22 bajo par, el resultado ganador más bajo en un Open de España, que ostentaba Kenneth Ferrie en la edición de 2003, en aquel entonces campeón en desempate frente a Peter Hedblom y Peter Lawrie.

“El calor del público español es sólo comparable a lo que siento en la Ryder Cup…”, “desde el hoyo 1 todo ha sido increíble…”, “al final he querido ser egoísta y disfrutar yo de ellos en los cinco últimos hoyos…”, “¿Cómo no voy a venir el año que viene?, aseguró con visible felicidad en la rueda de prensa posterior a su incontestable triunfo.

Con cinco golpes de renta al inicio del día sobre Rafael Cabrera-Bello y Samuel del Val, sus compañeros en el partido estelar, Jon Rahm ratificó las bases de su nuevo triunfo por las bravas, sin concesión alguna, exhibiendo una agresividad en su juego ajena al conservadurismo, alegre y confiado en ofrecer lo mejor de sí mismo en cada uno de sus golpes, generando oleadas de pasión en los miles de aficionados agolpados a su paso.

El eagle del hoyo 16 de la tercera jornada que le dio alas apenas 24 horas antes tuvo continuidad con otro eagle, esta vez en el 4, la primera de las numerosas ovaciones que jalonaron su juego.

Apenas unos minutos después acumuló nuevo acierto, en este caso un birdie en el hoyo 5 que ensanchó ya de forma inexorable una ventaja que no paraba de crecer a pesar de los muchos esfuerzos de Rafael Cabrera-Bello y Samuel del Val, cuyos buenos golpes durante toda la semana, muchísimos de ellos en la última ronda, con mención especial para la recta final del canario, cinco birdies en los últimos seis hoyos, fueron recompensados con la segunda y la tercera plaza para completar el podio español.

Por si fuera poco, el festival español contó con la vibrante aportación de Adri Arnaus, cuarto clasificado; de Sergio García, séptimo, y de tantos y tantos otros que volvieron a convertir al golf español en referencia dentro de European Tour.

Decidido muchos hoyos antes de su conclusión, el torneo se transformó gracias a todos en una emotiva exhibición donde, por encima de muchas cosas, volvió a ganar el golf, convertido de nuevo en espectáculo de masas, esos miles de aficionados que ya han anotado en su calendario una nueva cita imperdible, 15 al 18 de octubre de 2020, cuando el Mutuactivos Open de España vuelva a disputarse en el Club de Campo Villa de Madrid.

ALREDEDOR DEL GREEN

RAHM YA GANÓ EL SÁBADO

El Jon Rahm más despiadado, ese jugador que cuando huele el triunfo se lanza a por la presa con voracidad felina, hizo su aparición en su versión XXL durante la tercera jornada del Open de España que se celebra en el CC Villa de Madrid, postulándose con enorme energía a reeditar el título conquistado el año pasado.

Cuarto clasificado al inicio del día, dos golpes por detrás de Rafael Cabrera-Bello y Adri Arnaus, el golfista vasco asaltó el liderato con una energía desbordante, un torrente de fuerza que alcanzó su punto álgido cuando, desde mitad de calle del hoyo 16, desde 110 metros, ejecutó un golpe magistral para rubricar eagle, rindiendo literalmente a sus pies a sus incondicionales seguidores.

Auténticamente desaforado, Jon Rahm llevaba ahondando en intensas pasiones desde el hoyo 10, inicio de una pletórica sucesión de cinco birdies, cuatro de ellos consecutivos entre el 12 y el 15, que dio paso a su increíble eagle, el mazazo definitivo a una ronda donde únicamente Samuel del Val y Rafael Cabrera-Bello, desde relativa distancia, fueron capaces de seguir la estela victoriosa del jugador de Barrika, que por si fuera poco igualó, con 63 golpes, el récord del campo conseguido por Severiano Ballesteros y Eduardo Romero en 1991 y por el noruego Kristian Johannessen en la primera jornada de esta edición.

Antes de la eclosión de Jon Rahm como auténtico killer era preciso dividirse, una dispersión obligada por los numerosos puntos de interés protagonizados casi en exclusiva por los golfistas españoles. Los había, muchos, que siguieron a Sergio García, acertado durante 16 hoyos pero lastrado por dos bogeys consecutivos que le impidieron escalar en la clasificación general.

Otro tantos, atendiendo a criterios de afinidad y de clasificación, poblaron de ánimos el partido de Jon Rahm, compartido con el alemán Marcel Siem y el sudafricano Zander Lombard, espectadores privilegiados de la caza y captura a la que sometió desde el mismo inicio del día el jugador vasco a los españoles que protagonizaban por detrás el partido estelar.

Otra multitud se decantó precisamente por seguir las evoluciones de Rafael Cabrera-Bello, Adri Arnaus y Samuel del Val, un espectacular mano a mano convertido de inmediato en un prolongadísimo carrusel, un incesante cambio de liderato durante la primera vuelta que elevó la incertidumbre y la emoción a sus cotas más elevadas.

Rafael Cabrera-Bello, impoluto de bogeys durante las dos primeras jornadas, humanizó su actuación con un tropiezo en el primer hoyo que repitió en el 5, ahondando en la sensación de que repetir el festival de birdies de los dos primeros días iba a resultar una tarea hercúlea, una idea compartida por Adriá Arnaus de la que se libró, gracias a una sobresaliente segunda vuelta lastimada por un inoportuno bogey final, Samuel del Val.

El frenazo experimentado por el trío de españoles del partido estelar fue aprovechado por Jon Rahm para postularse de nuevo como más que serio candidato al triunfo final, atacando con fiereza desde el principio -birdies en los hoyos 3, 4 y 7- y reaccionando con celeridad a la fase más oscura de su juego, dos bogeys consecutivos en el 8 y en el 9 antes de imprimir otra vez su juego una velocidad auténticamente supersónica.

Luego llegaría su segunda vuelta, birdies en los hoyos 10, 12, 13, 14, 15 y eagle en el 16, un registro para la historia que le postula a reeditar el título, la valiosa capacidad de un jugador que cuando huele el triunfo se lanza a por la presa con voracidad felina.

ALREDEDOR DEL GREEN

Jon Rahm: “Es algo maravilloso dar al público español una alegría”(y declaraciones del resto de aspirantes)Emocionado, feliz y con la adrenalina aún disparada llegó Jon Rahm a la rueda de prensa posterior a su estratosférica ronda en la tercera jornada del Open de España… Leer [+]

COLOR ESPAÑOL EN LA SEGUNDA JORNADA
Han sido precisos tan sólo 36 hoyos para que el Open de España se tiña intensamente de color español, el indisimulado deseo de los miles de aficionados que arropan con fidelidad a la Armada española desde el mismo comienzo de la competición.

La sensacional actuación de sus mejores componentes ha convertido por el momento al torneo en un duelo exclusivamente nacional, con Rafael Cabrera-Bello y Adri Arnaus coliderando la clasificación con 11 bajo par seguidos muy de cerca por Samuel del Val (-10) y Jon Rahm (-9).

El cuarteto de mosqueteros español acaparó por completo la atención de todos, hasta el punto de generar una vibrante conexión entre golfistas españoles y aficionados que se hizo especialmente visible en el partido estelar de la jornada, al ciento por ciento español, Adri Arnaus, Rafael Cabrera-Bello y Jon Rahm, que al igual que en la primera vuelta devolvieron su aliento desarrollando otra ronda inolvidable, consciente todo el amplio grupo de españoles de estar cimentando a este deporte en el conjunto de la sociedad.

De todos ellos, mención especial para la elegante serenidad y capacidad de acierto de Rafael Cabrera-Bello, instalado de nuevo en la perfección, ajeno a los bogeys como en la primera ronda, un cúmulo de sobresalientes acciones que le llevaron a la parte más alta de la clasificación tras realizar una propuesta demoledora de 6 bajo par.

Dotando a sus acciones del entusiasmo de quien está instalándose a velocidad de vértigo en la parte más noble del European Tour e, incluso, del Ranking Mundial, Adri Arnaus respondió con otra actuación que tampoco dejó impasible a nadie.

Su determinación es tan fuerte que ni siquiera un bogey en el hoyo 2 minó su férrea confianza por hacerlo bien, un juego agresivo y alegre al tiempo que preciso que le llevó a arañar cinco golpes al campo entre los hoyos 4 y 10, repetidas acciones que enardecieron al público asistente al tiempo que le llevaban en volandas más arriba en la tabla, beneficiado por el frenazo en su capacidad de aciertos del nórdico Kristian Johanessen, primer líder, que como se preveía se convirtió en flor de un día.

Un espectacular eagle en el hoyo 14 y un inoportuno bogey en el último, su único error de la jornada, culminaron otra actuación sobresaliente premiada con el coliderato. En el mismo partido, intentando mantener el ritmo veloz de sus dos compañeros, Jon Rahm se vio lastrado por un desafortunado doble bogey en el hoyo 2 que recuperó sobradamente con posterioridad a base de oficio, tres birdies en la primera vuelta que le mantenían en la pomada.

El vasco, exigente como siempre, no acababa de estar contento, minado por un bogey en el 16 que minimizó una ronda plagada de siete birdies, el último de ellos en el hoyo 18, punto del recorrido donde se volvió a escuchar otra de las grandes, y numerosas, ovaciones del día, una de ellas especialmente emotiva, la dedicada a José María Olazábal, quien, perdida la exención y tras no superar el corte, no tiene en teoría plaza asegurada para los próximos Open de España si no recibiera invitación.

Ajeno a la multitud, condicionado a su vez por jugar casi a la misma hora que el partido estelar y por la otra parte del campo al salir por el hoyo 10, Samuel del Val llamó asimismo con fuerza a las puertas de la gloria. El golfista alicantino, encallecido en mil batallas en Circuitos por todo el mundo, aprovecha a las mil maravillas sus participaciones en los Open de España, tercero en el ecuador del torneo tras acumular 10 bajo par en los primeros 36 hoyos.

Un solitario error en su noveno hoyo se convirtió en una mera anécdota en el marco de una actuación sólida y convincente, siete birdies en total que le permiten arrebatar a Jon Rahm un puesto en el partido estelar de la jornada del sábado, otro nuevo momento para convertir una vez más al golf como apasionante espectáculo de masas.

UN BUEN ESTRENO

Un festival español electrizante para abrir boca, un récord del campo igualado, aunque sin validez oficial porque se colocaba bola durante el recorrido, emulando las extraordinarias hazañas de Severiano Ballesteros y Eduardo Romero en la edición de 1991, una gran afluencia de público que hace presagiar auténticas oleadas durante las jornadas venideras…, el Open de España se ha estrenado auténticamente a lo grande.

El noruego Kristian Johannessen, al filo de las tres de la tarde, se encaramó a lo más alto de la clasificación con una propuesta inalcanzable de 63 golpes, ocho bajo par mediante 7 birdies, un eagle y un mínimo tropiezo en el hoyo 16 que imitaron las sensacionales actuaciones de Severiano Ballesteros y Eduardo Romero en la primera y en la segunda jornada de la edición de 1991.

El golfista nórdico, de 24 años, instalado en el acierto en su vibrante irrupción en el Club de Campo Villa de Madrid, muestra un currículo deportivo huérfano de victorias en el European Tour, una carencia de referencias que provocó que su gesta se produjese casi en el anonimato.

No en vano, los muchísimos aficionados que acudieron al mítico recorrido madrileño se afanaban con presteza por ocupar los mejores lugares en el partido protagonizado por Adriá Arnaus, Jon Rahm y Rafael Cabrera-Bello, un sensacional conglomerado de buenas acciones que generó desde el principio una intensa corriente de pasión.

Los tres españoles, todos a una, ofrecieron un espectáculo maravilloso donde el intercambio de acciones positivas se convirtió en una constante. Lejos de amilanarse ante la presencia de jugadores con galones bien dispuestos, Adriá Arnaus exhibió su conocida alegría y espontaneidad para ponerse con descaro por delante, cuatro birdies y un eagle en los nueve primeros hoyos que le catapultaron hasta lo más alto de la clasificación, finalmente segundo clasificado a dos golpes del citado Kristian Johannessen.

A escasa distancia pero a rebufo, Rafael Cabrera-Bello y Jon Rahm respondían con propuestas igualmente espléndidas, convirtiendo el partido en un excitante concurso de birdies. El canario, simplemente perfecto, acabó la ronda con 5 bajo par, desprovisto de errores, mientras que el vasco respondía con idéntica fuerza mediante una vuelta cercenada mínimamente por un bogey en su noveno hoyo ampliamente compensado por seis birdies.

Por si fuera poco espectáculo, la exitosa igualdad se rompió a favor de Adriá Arnaus en el último hoyo, un nuevo birdie del barcelonés como colofón a una actuación conjunta memorable.

El relato principal ya estaba escrito, pero los aficionados, ávidos de espectáculo, trasladaron de inmediato su atención, ya por la tarde, a otros partidos asimismo muy interesantes, donde Miguel Ángel Jiménez, Sergio García, Adrián Otaegui, Samuel del Val, Eduardo de a Riva y tantos más seguían ofreciendo magisterio, puntos de atracción alternativos en un torneo que, instalado en el festival español, ha comenzado a lo grande.

33 ESPAÑOLES EN LIZA

Jon Rahm, Sergio García y Rafa Cabrera, junto a los veteranos Miguel Ángel Jiménez y Chema Olazábal, son la punta de lanza de los 33 españoles que participan (3-6 octubre) en el Open de España que se disputa en el Club de Campo Villa de Madrid.

El jueves, en la primera jornada, a las 09:30 de la mañana, por el tee del 10, uno de los partidos estelares, con Jon Rahm, Rafael Cabrera y Adri Arnaus, dos jugadores asentados en la élite mundial y uno de los mejores debutantes del año en el Tour.

Y en el turno de tarde, a las 14:00 horas (también por el tee del 10) Sergio García y Jorge Campillo pinchan bola junto a Haotong Li, ídolo chino con dos victorias a sus espaldas en el circuito.

Campillo, Rahm y García, a por el segundo triunfo en 2019

Con los citados españoles, Rahm, García y Campillo, y la Armada, prácticamente al completo, hasta llegar a 33, aparecen jugadores internacionales que han ganado en el Tour Europeo esta temporada: David Lispky, Justin Harding, Mikko Korhonen, Tongchai Jaidee y Andrea Pavan.

Es cierto que en la lista de participantes no hay otros jugadores de primerísima fila, pero ya el solo nombre de los tres mejores españoles del momento, es un enorme atractivo para esta prueba.

El catalán Álvaro Velasco, que se ganó la plaza en la jornada previa clasificatoria que tuvo lugar en el Centro Nacional, es uno de esos 33 golfistas españoles que ansían convertirse en el nuevo héroe del Club de Campo Villa de Madrid, sucediendo en el palmarés a los ocho destacadísimos jugadores que a lo largo de la historia han engrandecido su currículo deportivo y, también, el poso histórico de un torneo más que centenario -su primera edición tuvo lugar en 1912-, que concita la atención de miles de aficionados.

La gesta, ya conseguida por un español en 38 ocasiones, el último Jon Rahm en la inolvidable edición de 2018, resulta mucho más complicada de lo que parece, entre otras cosas porque el bagaje del golf nacional en los últimos 40 años se reduce a sólo siete triunfos, tres de ellos de la mano de Severiano Ballesteros, el mejor en las ediciones de 1981, 1985 y 1995, esta última victoria precisamente en el Club de Campo Villa de Madrid.

Una historia de triunfos apasionante

La brillante relación del Open de España con el Club de Campo Villa de Madrid se inició en 1957, cuando se inauguró el recorrido de 18 hoyos diseñado por Javier Arana, que recibió su bautismo internacional con la celebración de este torneo y que concluyó con triunfo del británico Max Faulkner, con seis golpes de ventaja sobre Henry Cotton.

Curiosidades de la vida, el primer maestro que hizo gala de su capacidad fue Henry Cotton, quien estrenó el Open de España de 1957 con una tarjeta de 68 golpes que, naturalmente, era récord del campo, aunque los aficionados se encargaban de recordar que “no era el mejor resultado visto en Madrid”, porque Sebastián Miguel ya había firmado 62 golpes en el vecino recorrido de Puerta de Hierro.

En 1960 el Open de España retornó al Club de Campo, registrándose triunfo español de la mano de Sebastián Miguel, el único en terminar el torneo bajo par, lo que le permitió sumar su segundo título en la prueba por delante de Ramón Sota y Marcelino Morcillo.

Veintidós años, hasta 1982, tardó el Open de España en volver al recorrido madrileño, en este caso dominado con claridad por Sam Torrance, ocho golpes de ventaja sobre Roger Champman. Manuel Piñero, primer español, quedó quinto.

En la década de los noventa el CC Villa de Madrid albergó cinco ediciones del Open de España, registrándose las victorias de Rodger Davis (1990, por delante de Nick Faldo, Peter Fowler y Bernard Langer), Eduardo Romero (1991, que superó a Severiano Ballesteros tras siete hoyos de playoff, quien estableció el récord del campo con una estratosférica ronda de 63 golpes igualada luego en la segunda jornada por el citado Romero) y Colin Montgomerie (1994, en un Open pasado por agua) antes de que Severiano Ballesteros se impusiera en 1995, sumando entonces su tercer Open de España, y de que el inglés Padraig Harrington completase en 1996, por el momento, el listado de ocho ganadores del Open de España en el Club de Campo Villa de Madrid.

Padraig Harrington ganó el Open de España de 1996 con 16 bajo par. Severiano Ballesteros y Eduardo Romero establecieron nuevo récord del campo en 1991 con 63 golpes.

El actual recorrido ha sufrido diversos cambios y se presenta en excelentes condiciones para el torneo. Entre las novedades registradas destaca el nuevo tee del uno, desde el cual se divisa una magnífica panorámica de la ciudad.

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