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Tiger Woods (-13) conquistó a su “Niña Bonita Grande”, al ganar el Masters

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(En la imagen, el último putt de Tiger Woods para bogey, en el hoyo 18, con el que conquistó el Masters 2019 y su decimoquinto Grande).

Tiger Woods (-13) logró su decimoquinto -la niña bonita- de los Grandes, con su victoria en el Masters de Augusta 2019. Once años después de su última victoria en un Major, el US Open de 2008, el ex número 1 ha vuelto donde solía.

No eran muchos los que creían que Tiger pudiera volver a ganar un Major y a intentar llegar a las 18 Grandes victorias de Jack Nicklaus, pero este triunfo en el Augusta National parece que le pone en el camino de alcanzar al Oso Dorado.

A sus 43 años, superados los problemas familiares, con sus hijos, su madre y sus más allegados esperándole en el hoyo 18 para celebrar el triunfo tras la jornada del domingo 14 de abril y, lo que era más importante, solucionados todos sus problemas físicos, un nuevo Tiger, masticando chicle -o similar- durante toda la ronda final, dejó bien claro quien es el que sigue mandando en el golf mundial.

EL HOYO 12, DECISIVO UNA VEZ MÁS

Claro que, para la victoria de Tiger fue decisivo, una vez más, el corto par tres del hoyo 12, en el que se “ahogara” Jordan Spieth en 2016, y en el que, en esta ocasión, naufragara también Francesco Molinari.

El italiano partía líder en la ronda final (-13) con dos golpes de ventaja sobre Tiger Woods y Tony Finau, pero al llegar al hoyo 12 -en la mitad del Amen Corner-, tanto el italiano, como el norteamericano, de ascendencia tongana y somoana, se fueron al agua de salida y terminaron con un doble bogey cada uno en su tarjeta, mientras Tiger firmaba un meritorio par.

A partir de ese momento, Woods no cometió ni un solo error, con tres birdies en los hoyos 13, 15 y 16, con lo que salió al hoyo 18 con dos golpes de ventaja. En el último hoyo llegó el error, en forma de bogey, tras un segundo golpe complicado, con las ramas de los árboles impidiéndole llegar al green. A sabiendas de que sus tres perseguidores, ya en la Casa Club, esperaban empatados en -12, y consciente de que le servía un bogey para ganar, Tiger no se complicó y jugó un tercer golpe conservador, a varios metros del hoyo. A pesar de la distancia, el putt de Tiger estuvo a punto de entrar en el hoyo. No fue así, pero el último y corto putt levantó la histeria colectiva y la alegría de un jugador que ha vuelto a ganar un Grande once años después, con un premio económico, al margen del moral, de más de 2.000.000$.

RAHM, OTRO TOP TEN EN UN MAJOR

Finalmente, Tiger acabó con un solo golpe de ventaja sobre tres compatriotas, Dustin Johnson, Brooks Koepka y Xander Schauffele.

En la quinta posición (-11) empataron Francesco Molinari, que no solo perdió sus opciones de victoria en el hoyo 12, sino que un nuevo “naufragio” en el par 5 del hoyo 15, le llevaron a terminar en esa quinta plaza, empatado con Jason Day, Web Simpson y el citado Tony Finau.

Y ya en la novena plaza, Jon Rahm (-10) empataba, cerrando el top ten, con Patrick Cantlay y Rickie Fowler. Con sus cuatro tarjetas de 69, 70, 71 y 68, el español consiguió un nuevo top ten en un Major, con una magnífica última vuelta de cuatro golpes bajo el par 72 del Augusta Narional. El vasco es el tercer jugador de entre los once primeros que no es norteamericano.

En el puesto decimosegundo (-8) empataron Bubba Watson y Justin Thomas; en el 18, Phil Mickelson (-6) que tuvo opciones de victoria hasta su doble bogey del hoyo 10 en la última jornada, y en el 21 (-5) acabaron Rory McIlroy y Jordan Spieth, empatados con otros jugadores.

En cuanto a Rafa Cabrera, el segundo de los españoles que pasó el corte -una vez que García (+4) y Olazábal (+13) se quedaran fuera del fin de semana, el canario terminó en mitad de la tabla (-2) empatado en el puesto 36. Con sus cuatro tarjetas de 73, 70, 75 y 68, Cabrera avanzó 14 posiciones con sus cuatro bajo par del domingo, pero el mal ya estaba hecho con las dos malas tarjetas del jueves y el sábado.

A FALTA DE UNA JORNADA

Jon Rahm (-10) terminó en la novena posición al final de la ronda del sabado y Francesco Molinari (-13) era el líder del Masters de Augusta, a falta de una jornada. Tiger Woods (-11) era segundo, empatado con Tony Finau. El italiano (70, 67, 66) era claro favorito para el triunfo final si no fuera porque detrás tenía, a solo dos golpes, a un renacido Tiger Woods, que cada vez parece sentirse mejor en el campo. Además, Finau no podía descartarse y mucho menos Brooks Koepka (-10), que era cuarto, a solo tres golpes y parece que le tiene tomada la medida a los torneos Grandes.

LA SEGUNDA JORNADA

Rahm (69, 70) firmó la segunda ronda, dos golpes bajo el par del Augusta National, en un alarde de regularidad. Solo dos birdies, en los hoyos 2 y 3 y todos los demás hoyos, al par, con ningún error llamado boogey o doble boogey. Claro que, por lo que se sabe, no se consigue una Chaqueta Verde haciendo pares; aunque no sean muchos, algunos más de dos birdies por ronda, deben de ser obligatorios para el que quiera vencer en el Masters.

En todo caso, Rahm está ahí, jugando muy bien de tee a green y con algún problema en los putts, sobre todo en la segunda jornada.

El segundo español es Rafa Cabrera (73, 70) que con su -1 acumulado, es vigesimonoveno y con tendencia a subir. El canario firmó un solo bogey, en el par 4 del hoyo 10, un hoyo que se le atragantó también en la primera ronda, donde acabó con un 7, un doloroso triple boogey que, afortunadamente, no le provocó un daño irreversible.

GARCÍA Y CHEMA, FUERA DEL CORTE

Sergio García (+4) se quedó fuera del Masters por solo un golpe, pero sus dos tarjetas de 73, 75, con cinco bogeys en la ronda del viernes, no auguraban nada bueno. En cuanto a Chema Olazábal (+13), el vasco hace lo que puede, pero su golf no está, desgraciadamente, a la altura del PGA Tour. Es una lástima, pero las constantes lesiones no le han permitido seguir en la forma que tienen otros jugadores a sus mismos años -53-. En cualquier caso, las dos Chaquetas Verdes de Chema le dan derecho a seguir participando en el Masters hasta que quiera. Y hace bien en aprovechar su privilegio, aunque le lleve a terminar con el farolillo rojo, en el puesto 86, compartido con otro Chaqueta Verde, el argentino Rafa Cabrera, que compite cada vez menos.

Los dos españoles se quedaron fuera de un corte, establecido en +3 y que superaron 65 jugadores -por la regla de los diez golpes de diferencia entre el primero y el último de los que pasan al fin de semana, y que es una norma que rige solo en el Masters de Augusta.

Chema, desgraciadamente, no podrá celebrar el fin de semana el 25 aniversario de su primera victoria, o los 20 años que se cumplen de su segunda Chaqueta Verde; precisamente aquella victoria del vasco coincidió con el debut de un desconocido, por aquel entonces, Sergio García.

TIGER, EN PLENA FORMA

Tiger Woods (70, 68), con el que el Jon Rahm jugó las dos primeras rondas, insiste en llamar a la puerta del que sería su decimoquinto Grande. En la primera jornda, Woods solo firmó dos bogeys, pero uno de ellos fue en el hoyo 17, lo que le hizo bajar al -2 con el que terminó la ronda y que le dejó, empatado con otros nueve jugadores, en la undécima posición. En la segunda vuelta, también firmó dos bogeys, uno de ellos en el hoyo 5, donde Tiger pinchó los dos primeros días, pero logró seis birdies con lo que sus cuatro golpes bajo el par del campo le han llevado a esa sexta plaza, que comparte con Dustin Johnson y que le sirve para seguir acechando a los cinco empatados en cabeza.

Mickelson (67, 73), por su parte, no aprovechó sus buenas sensaciones de su primera vuelta, y con su +1 está en -4, en la decimosegunda posición, con todas sus posibilidades intactas para intentar subir puestos.

En lo negativo, la primera ronda, destacó el +3 de Jordan Spieth, que empataba en el puesto 83; El texano (75, 68) logró superar su mal primer resultado y con su -4 del viernes, no solo pasó el corte con brillantez, sino que aún le queda tiempo para alcanzar posiciones de privilegio.

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