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Dustin Johnson (-19), nuevo Lawrence de Arabia

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Dustin Johnson se convirtió en un nuevo Lawrence de Arabia y, aunque su lucha no fue como la de Thomas Edward Lawrence, el enigmático oficial británico enviado al desierto para participar en una campaña de apoyo a los árabes contra Turquía, durante la Primera Guerra Mundial, su paso por el Saudi International powered by SBIA, también se ha convertido en un éxito.

El norteamericano, un moderno Peter O’Toole en moreno, es el ganador del primer torneo de golf que se celebra en el Reino de Arabia Saudita, y que se ha disputado en un campo, en medio del desierto, el Royal Greens G&C.C. (par 70), situado en la King Abdullah Economic City, una ciudad, en pleno desarrollo, que pretende ser el motor económico del país.

Dustin Johnson (-19) derrotó a sus dos principales rivales, el chino Haotong Li (-17) y el inglés Tom Lewis (-16) y se coronó rey del golf en el desierto arábigo. Su nombre pasará a la historia del golf con todos los honores, incluida la virtual corona de laurel, mientras el de Sergio García, descalificado por “maltrato de los greenes” -ver más información en esta página web- tendrá un recuerdo en el lugar de la vergüenza, donde se coloca a los jugadores peor educados en un campo de golf.

Con sus cuatro tarjetas de 68, 61, 65 y 67, Johnson no tuvo nunca problemas para mantener su liderato, casi de principio a fin, a pesar de que, en la última jornada, el domingo 3 de febrero, mandó su bola al agua -perdón, a la zona de penalización como hay que llamar ahora a lo que ha sido obstáculo de agua durante toda la vida- y firmó un bogey que permitió a sus perseguidores acercarse a la cabeza. Pero todo fue inútil para ellos: dos birdies en los dos últimos hoyos acabaron con todas sus esperanzas.

En esta primera prueba de Arabia Saudi, donde los petrodólares han funcionado en forma de “invitación millonaria” para cuatro de los top 5 mundiales que participaron en este torneo, dos de ellos han salvado la cara: Johnson, como ganador, y Bryson DeChambeau, número 5 mundial, ganador la pasada semana en Dubai, que finalizó (-11), sexto, también cubrió el expediente.

Los otros dos han terminado fatal. Sobre todo el número 1 del mundo, Justin Rose, que se quedó (+2) fuera de un corte que se estableció al par y que superaron 66 jugadores Es la primera vez, desde que en 2017 no superara los cortes en el PGA y el US Open, que Rose se queda fuera del fin de semana. Es cierto que venía de un largo viaje desde California, donde había terminado de jugar el domingo y que, prácticamente no tuvo tiempo de recuperarse del jet lag. Pero no creo que por no haber jugado el fin de semana, se haya quedado sin el “incentivo millonario” que aceptó para viajar tan lejos.

El caso de Brooks Koepka, el número 2 del mundo, que después de su mala actuación en Arabia lo ha cedido a Johnson, también es raro: finalizó (+2) en el puesto 57, prácticamente al final de la tabla de clasificación.

Patrick Reed, otro norteamericano que no le hace ascos al European Tour, y que ha sido nombrado esta misma semana
Miembro Honorario Vitalicio del Circuito Europeo, en reconocimiento a su victoria en el Masters del año pasado tampoco acabó bien: el 56 (+1), ocupa el puesto 52, al par; todos sus problemas se iniciaron al terminar su vuelta del sábado con un 10 en el par 5 del hoyo 18, tras tirar tres bolas al agua.

OTAEGUI, PRIMER ESPAÑOL

De los cinco españoles que pasaron el corte, cuatro con la descalificación de García, ninguno terminó en el top 20: el primero fue Adrián Otaegui (-6) en el puesto 24; Jorge Campillo (-3) terminó el 42; Gonzalo Fernández Castaño (-2) fue el 44 y Pablo Larrazábal (+5) acabó el 64 y tuvo como compañero al galés Stuart Manley, con el que compartió el dudoso honor de llevar el farolillo rojo.

CINCO ESPAÑOLES FUERA DEL CORTE

Justin Rose, número 1 del mundo, al que se le ha notado el cansancio del largo viaje desde San Diego, en California, donde ganó el Farmers Insurance Open el pasado domingo, no pasó el corte, como queda dicho, y terminó su particular viaje al desierto antes de tiempo. Tampoco se quedaron el fin de semana, el rookie Adri Arnáus (+1); Álvaro Quirós (+2); Nacho Elvira (+3); Alejandro Cañizares (7) e Iván Cantero (+11).

A esta primera cita del European Tour, con Arabia Saudí, el país número 48 de los que han acogido un torneo del Circuito, solo ha faltado uno de los cinco primeros del ranking mundial, el cuarto, el otro Justin, el norteamericano Thomas, que no ha querido, no ha podido, o no ha sido “invitado” para estar presente en el Royal Greens G&C.C. (par 70), situado en la King Abdullah Economic City, en Arabia Saudi.

A Dustin Johnson, el viaje le ha venido de perlas: ha ganado 508.260 €, al margen de lo que haya firmado como incentivo y, además ha recuperado el número 2 del ranking mundial,

A pesar de que el torneo suadí compite en desventaja económica con el Waste Management Open -al que si ha acudido Thomas, que es líder tras la primera ronda-, que se disputa en Arizona, y que tiene 7.100.000$ en premios, prácticamente el doble que el de su competidor del European Tour, la política de los responsables del Circuito Europeo, apoyada por los petrodólares o por otro tipo de negociaciones, ha dado un magnífico resultado.

Hacía mucho tiempo que el Tour Europeo no tenía en sus tees de salida un plantel como este del Saudi International, con cuatro de los cinco jugadores mejores del mundo, además de Patrick Reed, Sergio García -que finalmente fue expulsado del torneo- y los mejores del Circuito del Viejo Continente.

De todos modos habría que preguntarse si la de los incentivos millonarios a los grandes jugadores es tan buena idea como parece: los mejores del mundo no se mueven si no es por cifras de seis ceros que se mantienen en secreto, en línea con la total opacidad de los organizadores; no se si porque realmente pagar a los jugadores por acudir a un torneo está prohibido y perseguido por alguna norma legal, o si únicamente se actúa a espaldas de la información porque “no está bien visto”.

En cualquier caso, incentivos, como las meigas, “haberlos, haylos”. Y cuando se paga una cifra millonaria al número 1 del mundo y no pasa el corte, a los organizadores se les debe quedar cara de tontos y solo les queda decir una expresión: “trágame tierra…”; en este caso, “trágame arena…” del desierto, claro.

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