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Otra «hazaña» de Sergio: descalificado en Arabia por «maltratar los greenes»

En la imagen, bajo estas líneas, un aspecto del Royal Greens G. & C.C. de Arabia Saudí.

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(Movistar Golf ofrece el Saudi International (31 enero – 3 febrero), el sábado, a las 11.00 y el domingo, a las 10.30, una hora menos en Canarias)

Hay quien cree que en el desierto es más fácil encontrar la paz. Quizás por aquello de la soledad, pero lo que sí es seguro que si no se toman precauciones también se puede morir de sed. Desde luego, la paz y la serenidad no han acompañado a Sergio García en Arabia Saudí.

García, que llevaba tres días peleando con el Royal Greens G&C.C. (par 70), situado en la King Abdullah Economic City, ciudad que pretende ser la reina del desierto, en la península arábiga, no pudo resistir la tentación de firmar una nueva «hazaña» extradeportiva, que se suma a las muchas irregularidades que ha cometido a lo largo de su carrera profesional.

Como siempe que se habla de un deportista y, en este caso, de Sergio García, hay que dejar bien claro que va por delante mi admiración por su trayectoria como golfista, una de las más grandes del deporte español. Pero no se pueden olvidar las constantes salidas de pata de banco, por llamarlas de una forma popular y no denominarlas con palabras más duras.

Sergio García es un maleducado, un consentido que no tiene sentido de la medida y que pilla rabietas de niño de colegio, a pesar de que ha pasado ya la edad de unos estudios que, en el caso del castellonense, parecen brillar por su ausencia.

No es el momento de recordar las muchas salidas de tono que García ha tenido con espectadores, periodistas… y con sus compañeros -escupir en la cozoleta de un hoyo, tirar un zapato…-, lo que es todavía peor.

Pero lo ocurrido durante la tercera jornada del Saudi International, el campo que, por primera vez, visitaba el European Tour, no tiene ningún tipo de justificación.

Y si la tiene, quizás sea peor. García (69, 70), que estaba -1 al finalizar las dos primeras rondas, ya dejó muestras de su mal comportamiento en el campo -Padraig Harrington dice de él que es un mal perdedor-. En la ronda del viernes, cuando su segundo golpe del hoyo 4, par 5, acabó en un bunker, el malhumor del español llegó a un momento álgido, o quizás sería mejor decir al punto más caliente. La bola se quedó pegada a un montoncito de arena mal rastrillada y Sergio necesitó dos golpes para llevarla al green.

Después de defecarse en los parientes más allegados «de todo el mundo», con los micrófonos y las cámaras de la tele como testigos, tuvo que conformarse con hacer un par en un hoyo en el que podía haberse puesto -4.

Salió rebotado de ese hoyo 4 y las cosas fueron a peor cuando firmó un bogey, tras fallar un putt de un metro, más o menos, en el siguiente.

Y al llegar al par tres del hoyo 8, las cañas se tornaron definitivamene lanzas: «este campo es una mierda», dijo, y repitió en el hoyo 8, también con las cámaras de televisión por testigo. Había salido desde el tee, en este par tres penúltimo de su vuelta, ya que la había iniciado por el 10; su bola botó en el piano donde se encontraba la bandera, pero se alejó cuesta abajo más de lo deseado por el castellonense.

Si tenía algo de razón al protestar por el mal rastrillado de un bunker que, en cualquier caso, no es problema del campo, sino de un caddie descuidado, no tenía ninguna por decir en voz alta y en pleno recordido que el Royal Greens es «una mierda». Yo no se si será bueno o malo el campo saudí, lo que sí se sabe es que es un campo nuevo, recién estrenado y, como tal, es posible que tenga más problemas que uno ya asentado. En cualquier caso, las opiniones de un jugador no deben hacerse públicas de esa manera, en medio de un partido y con la televisión por delante.

LA DESCALIFICACIÓN POR FALTA GRAVE

Y llega la tercera ronda del sábado, con Sergio a 10 golpes del líder Dustin Johnson. Sergio debió salir al campo con muy pocas ganas y de los primeros, y no tuvo otra idea que la genialidad de arrastrar los pies en cinco greenes y golpear otros, provocando un deterioro denunciado por los jugadores que iban por detrás del castellonense.

Total: la respuesta del European Tour no se hizo esperar y en un comunicado hizo oficial la descalificación del jugador por cometer una falta grave, según la regla 1.2a.

Posteriormente, Sergio se disculpó: «respeto la decisión de mi descalificación. Debido a mi frustración he dañado un par de ‘greenes’ y pido disculpas por ello. He informado a mis compañeros de que nunca más volverá a ocurrir». Pero luego añadió: «pasaran algunos años antes de que vuelva a Arabia».

Pero ya no bastan solo las disculpas porque García es reincidente la descalificación debe acarrear una sanción del tipo que sea y que debe estar contemplada por el Reglamento del Circuito Europeo.

Yo creo que Sergio no tiene motivos reales para esos malos modos que ya ha repetido en demasiadas ocasiones. Para ser mal pensados, el enfado de Sergio podría venir de las «invitaciones» que la organización del Saudi International a cuatro de los cinco mejores jugadores del mundo. Serían «invitaciones millonarias», sino prohibidas, sí mal vistas en general, por lo que no se hacen públicas.

Y es posible que de esas «invitaciones millonarias», Sergio no haya sido uno de los beneficiados y de ahí, podría ser, su mal humor. Naturalmente se trata de una pura especulación, pero es que no es posible encontrar explicaciones a esa mala actitud de Sergio, que no es la primera, a esa falta de compañerismo, de mala educación en un campo de golf. Sobre todo porque lo primero que se aprende cuando se empieza en este deporte es a comportarse en el campo con toda la caballerosidad posible; más si se es un profesional que vive del golf.

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