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Rahm y Cabrera (-7), mal final en Pebble Beach. Ganó Ted Potter Jr. (-17) y Mickelson (-14) fue segundo

 

 

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Ted Potter Jr. (-17) ganó el AT&T Pro Am, en California, donde Jon Rahm y Rafa Cabrera (-7) acabaron en el puesto vigésimosexto. Clint Eastwood, uno de los factótum de la zona californiana de Carmel, donde el cineasta fue alcalde, donde se encuentra el complejo de Pebble Beach, fue el encargado de entregar el trofeo al ganador. Imagino que a Eastwood le hubiera gustado más entregarle el trofeo a Phil Mickelson, californiano ilustre al que se le niego hace años la victoria, pero que terminó (-14), segundo, empatado con Dustin Johnson, Jason Day y Chez Reavy. Vamos que a Clint, el limpio, le “alegraron el día”, pero menos.

… Y la flauta sonó… para Ted Potter Jr, un jugador de 34 años, nacido en Florida, que solo había ganado una vez en el PGA Tour y al que una lesión en el tobillo ha mantenido alejado de los campos de golf casi dos años. Ahora ha vuelto, después de pasar por el Web.com y no se si habrá regresado para quedarse o será, como tantos otros, flor de un día.

Porque en el libro “El golf y la madre que lo parió” no se dice nada del flautista de Hamelin, porque no son ratas las que van detrás de él, sino jugadores de golf, hechos y derechos, que un día hacen 67 y al otro 76, como el propio Rahm, que empezó el jueves 8, con un 67 y acabó el domingo 11, con un 76.

Ahí está la dificultad de este deporte alocado, donde nada es lo que parece y “hoy soy muy bueno y mañana muy malo”. La realidad es que, de los 156 jugadores que inician habitualmente un torneo en el PGA o en cualquier otro Circuito Profesional, cualquiera puede ganar, lo que hace muy difícil conseguir una victoria. Por eso tiene mucho mérito lo que hace Jon Rahm, que casi siempre está en el top ten y mantiene una cierta regularidad en su juego… Regularidad que, en esta ocasión, también se ha visto truncada por una segunda vuelta, en la última jornada de este AT&T Pro Am, en California, truncada por un mal comienzo a base de bogeyes, en los hoyos 10, 11 y 12, con un doble bogey en el 15, par 5, y otro bogey en el 18, otro par cinco.

El vasco (67, 67, 70 y 76) tenía todas las posibilidades de luchar por la victoria en la última ronda, y si no para terminar en el top ten, una vez más; pero como no se contenta con terminar entre los diez primeros y va siempre a por todas, el riesgo le acabó fulminando en esa última y nefasta ronda de Pebble Beach.

Rafa Cabrera (-7) también hizo un buen torneo, y acabó empatado con Rahm, en un grupo de 9 jugadores. El canario (69, 69, 70 y 72). Su tarjeta, al par, en la última ronda le permitió mantenerse en ese top 30 muy meritorio.

Y más si se tiene en cuenta que jugadores como Rory McIlroy, que venía jugando bien en el Circuito Europeo, ha debutado este año en el PGA Tour quedándose fuera del corte del sábado, donde se hacía la escabechina en este Pro Am que se ha jugador en tres campos diferentes de la zona.

Jordan Spieth, ganador de la pasada edición y que, por lo tanto defiende título, no pasó el corte la semana pasada en Arizona y está teniendo un comienzo de año manifiestamente mejorable. En este AT&T Pro Am, sus tarjetas de 72, 66, 70 y 71 golpes, para terminar vigésimo, confirman lo irregular de su juego en los últimos torneos.

RAHM, CASI SIEMPRE ARRIBA

Rahm no ha podido terminar en el top ten después de haber jugador cuatro torneos seguidos, donde ha ganado uno, ha sido el 29 en otro -los dos disputados en California-, undécimo la semana pasada, en Arizona y vigésimosexto, de nuevo en California. Ahora, a descansar, que buena falta le hace.

Esta prueba, que se disputaba en formato Pro-Am, y que tenía un total en premios de 7.400.000 $, se ha jugado en tres campos diferentes del Resort de Pebble Beach, uno de los enclaves californianos más bellos del mundo.

 

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