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Jason Day ganó y Noren se “ahogó” en The Farmers

 

 

 

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Jason Day, en la foto de archivo, venció The Farmers Insurance Open, en la mañana del lunes 29, en San Diego, California, al firmar un birdie en el hoyo 18, sexto del play off iniciado en la tarde del domingo y que tuvo que suspenderse por falta de luz.

Finalizados los 72 hoyos reglamentarios, los tres colíderes (Jason Day, Alex Noren y Ryan Palmer), empatados (-10), tuvieron que salir a play off. Era tarde, pero aún se veía bien. El australiano y el sueco se deshicieron del norteamericano en el primer hoyo del desempate, el 18, donde Noren y Day firmaron un birdie, que superó el par de Palmer. Luego otra vez el 18, con nuevo empate, que se repetiría en el 16 (par 3), 17 (para 4) y el citado par 5 del 18.

Cuando iban a empezar el sexto hoyo de play off, otra vez el corto 16, tanto Day como Noren tuvieron que dejar el campo porque la noche se les había caído encima.

Y los dos jugadores volvieron el lunes por la mañana, a puerta cerrada, solo con los invitados de los patrocinadores como espectadores: el australiano para volver por sus fueros, después de una temporada perseguido por las lesiones de su espalda, y el sueco, ganador nueve veces en el European Tour, a por su primera victoria en el PGA Tour.

No hizo falta nada más que un hoyo. Si lo habían dejado el domingo por la tarde/noche en el par 3 del 16, el lunes no volvieron al hoyo corto, sino que salieron por el 18. Mala salida de Day, que fue el que abrió fuego, que mandó su bola al rough de la izquierda, con el driver, y la dejó sin posibilidades de llegar al green de dos golpes. Y esa fue su suerte.

Noren, que salió con madera tres no dejó la bola en calle, pero si en el primer corte del rough desde donde jugó un híbrido para alcanzar el green. Y esa fue su perdición. Casi 230 metros: la bola botó al comienzo del green pero se fue hacia atrás y rodó, rodó, hasta caer al agua. Tanto penar, para morirse uno, que dijo don Miguel.

Jason solo tuvo que jugar a la calle de segundo y dar un tercero que dejó su bola muy cerca del hoyo: birdie dado y victoria en The Farmers, con menos gloria que la del año pasado de Jon Rahm, pero victoria al fin.

El caso es que Jon no había ganado el domingo, pero nadie pudo destronarle… hasta el lunes.

LA MALDICIÓN DEL HOYO 18

Jon Rahm (68, 66, 75 Y 77), que defendia título en el complicado Resort de Torrey Pines, en la localidad californiana de San Diego, empezó bien su participación en The Farmers, después de haber ganado la semana anterior en La Quinta, donde empezaba la gira californiana del PGA Tour en este 2018.

Aunque partía de la segunda plaza y en el partido estelar, Rahm  no inició bien la ronda del “Movimiento”, del sábado. A pesar del birdie inicial, tres bogeys seguidos, en los hoyos 2, 3 y 4, dieron un giro habitual a la vuelta del español, que no finalizaba tres sobre par (75) desde el pasado mes de octubre. A partir de ese momento y con el pensamiento rondando en una idea clara: “no voy a ganar este torneo”, Jon se dejó ir.

Como es lógico, pues, la cuarta ronda, el  domingo 28, en la que partía decimosegundo, comenzó aún peor, con cuatro bogeys seguidos, en los hoyos 3, 4, 5 y 6. Lo casi nunca visto en el vasco. Consecuencias, un puesto en el top 30, inusual par un jugador que acaba casi siempre en el top ten.

El vasco (-2) se desinfló en las dos últimas vueltas (75, 77) en The Farmers, y acabó el 29 en un torneo que nadie ganó… el domingo 28, porque la noche cayó sobre el play off que se disputaba en el campo Sur de Torrey Pines, en San Diego, donde el español se coronó campeón con un magnífico golpe para eagle, en el hoyo 18, par 5, que asombró a todos los aficionados, especialmente a los españoles.

 

RAHM, EL SER HUMANO

En cualquier caso, Jon Rahm, a sus 23 años, es un ser humano y, como tal, está obligado a no ser perfecto. Ningún fallo en su juego, un día, dos o los que sean, pueden empañar la trayectoria de un jugador que, con su edad, llevaba 41 vueltas en el top ten de la clasificación, en los 28 últimos torneos disputados, cifra solo equiparable a los dos únicos jugadores que también pueden presumir de ella: Justin Thomas y Rickie Fowler.

Desde luego que es importante ganar en cualquier deporte, algo que entienden casi todos los aficionados, a excepción de los del Real Madrid y Barcelona que, en su soberbia futbolística, creen que deben ganar siempre, pero más importante que la victoria, es el número de veces que tienes posibilidad de vencer.

La regularidad es un grado y, en el golf, aún más, debido a la enorme competencia y a que cualquiera de los más del centenar de participantes en un torneo que inician la prueba, puede ser el ganador. En pocos deportes, y en ellos está incluido el golf, los practicantes llevan una flauta en su equipaje que, a veces, sobre todo en el golf, insisto, suena.

Ahí está Rahm, y que nos quiten lo bailao… y lo que nos queda por danzar. Ahora no es momento de lamentaciones, que no van a ninguna parte; el resultado de esta semana es producto del “golf y la madre que lo parió”… y no hay que darle más vueltas.

Hay que analizar las causas de los fallos del fin de semana, que pueden ser muchas, como muchos son los aciertos de las dos primeras rondas: fue la presión, el cansancio, un mal día -el del sábado- que le hizo bajar los brazos el domingo, al saber que no tenía posibilidades de luchar por la victoria… Es igual. Pelillos a la mar.

Sin ir más lejos, esta misma semana Jon estará en Arizona, estado en cuya universidad estudió, para disputar el famoso Waste Management Open, donde acuden más de 600.000 personas durante la semana del torneo, y en la que se encuentra el famoso “Hoyo Estadio”, el par 3 más famoso y concurrido del mundo.

TIGER EN BUENA FORMA FÍSICA… Y MENTAL

Tiger Woods, que volvía a la competición oficial, en el Farmers Insurance Open, no solo pasó el corte, aunque fuera por los pelos, empatado (-1) en el puesto 65, con otros doce jugadores que cerraban el grupo de los 74 supervivientes, sino que terminó (72, 71, 70 y 72), con un acumulado de -3, en un honroso puesto 23.

Woods, que inició su segunda vuelta, el viernes 26, por el hoyo 10 del Recorrido Norte de Torrey Pines, necesitó finalizar su recorrido con cuatro birdies casi consecutivos, para poder estar el fin de semana en San Diego, lo cual es toda una hazaña después de casi un año sin competir.

El Tigre  ha ido de menos a más en el torneo y está demostrando, casi un año después, que está prácticamente recuperado de todos sus problemas… físicos y mentales, pero acusa la falta de competición, lo cual es totalmente lógico.

Con solo una aparición en su torneo de Bahamas el pasado diciembre, donde acabó noveno, está jugando sus primeras rondas,  en Torrey Pines, y pensar que, de la noche a la mañana, vuelva a ser el que era no parece razonable.

Se le notan fallos en el juego largo, sobre todo en las salidas con el driver, pero está casi al nivel de antaño en lo que se refiere al juego corto y al putt. ¡Bienvenido al club!

JUNTOS, PERO NO REVUELTOS

La reaparición del ex número 1 del mundo, se ha producido precisamente, en el torneo que ganó Jon Rahm el pasado año. Por eso, y porque Rahm es el número 2 actual, hubo voces que se levantaron para pedir a la organización que ambos jugadores estuvieran juntos en un partido estelar las dos primeras jornadas de la prueba.

No fue así, pero casi, porque Tiger jugó, en el partido posterior al del vasco, pero con Patrick Reed y Charley Hoffman de compañeros, mientras Rahm lo hacía, diez minutos después, con Jason Day y Brandt Snedeker.

La decisión de los responsables del PGA Tour tenía toda su lógica. Tanto si fue por decisión propia, o por consejo del propio Woods, no parece normal que Tiger se arriesgara a compartir partido con un jugador en plena forma que podía dejar en evidencia al ex número 1 del mundo.

El resultado, tras los dos días iniciales, dio la razón a unos y a otros: Jon (-10), Tiger (-1). Mientras Rahm se salía en su partido,  los compañeros de Wood quedaron prácticamente al nivel del tigre: Reed (-4), el 23 y Hoffman (-3), el 33. Así las vueltas de las dos primeras jornadas terminaron sin sobresaltos para el “hijo pródido”, que era lo que se pretendía al principio.

Otra cosa es lo que pasó, impredecible, por supuesto, en las dos últimas ronda, pero eso ya es historia.

Si Tiger vuelve a ser el que era, tendrá tiempo de enfrentarse a Jon en el campo, sin necesidad de apaños de ningún tipo, provocados por el ansia del espectáculo a toda costa. Hoy por hoy, Tiger sabe que en un enfrentamiento con Jon pueden pasar muchas cosas y, aunque el golf es el golf y la madre que lo parió, casi todas pueden ser negativas para el californiano. Por otra parte, Tiger sigue siendo un espectáculo por sí solo, aunque haga 80 golpes todas las vueltas. ¡Es lo que hay!

En cuanto a otros grandes que participan en el torneo, Day y Rose (-8) son quintos y Mickelson se hundió (-2) hasta el puesto 44.

DOS CAMPOS EN TORREY PINES 

Esta prueba, que tiene 6.900.000 $ en premios, de los cuales más de 1.200.000 son para el ganador, se disputa en los dos recorridos californianos de Torrey Pines, Norte y Sur, y compiten 156 jugadores.

No están Dustin Johnson, Jordan Spieth, ni Justin Thomas, pero a esos ya se enfrentará Jon en las siguientes pruebas, ya que el vasco tiene en su calendario no solo este torneo, sino los dos siguientes, el Waste Management Open, en Arizona, donde estudió Rahm, y el AT&T Pebble Beach, de nuevo en California.

 

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