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El Tigre (-8) ruge de nuevo en Bahamas

 

 

(Tiger Woods, en la imagen sobre estas líneas, alza los brazos después de firmar un eagle en el hoyo 7, par 4, durante la cuarta jornada del Hero World Challenge. Abajo, Tiger con el ganador de su torneo, Rickie Fowler y, más abajo, Tiger con Justin Thomas, su compañero de la primera ronda del torneo.)

 

 

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Tiger Woods ha vuelto a rugir en su torneo de Bahamas. Está bien físicamente y terminó (-8) en novena posición, entre los mejores del mundo. Con cuatro tarjetas de  (69, 68, 75 y 68) el Tigre se ha mostrado fuerte, pegando bien al driver y a las maderas y, aunque ha tenido algunos probemas alrededor de los greenes, su putt vuelve a estar muy cerca del de antes de 2009.

Finalmente su novena posición, de 18 participantes, le dejó empatado, después de casi diez meses sin jugar, con Matt Kuchar y por delante de Justin Thomas (-7), el mejor jugador del año del PGA Tour, y de Dustin Johnson, al par, el número 1 del mundo. Y todo eso, a pesar sus 75 golpes del sábado, propiciados, al margen de otros temas psíquicos, por el viento de la tercera jornada y sus cinco bogeys hasta el hoyo 10, lo que hacía presagiar una debacle. Al final, dos birdies, en los hoyos 14 y 17 maquillaron algo su tercera Tarjeta.

El domingo, otra vez 68 golpes, con cuatro bajo par del campo y con un eagle en el hoyo 7, par 4, para finalizar con una gran sonrisa y el grito -aunque no se oyera porque lo debió gritar hacia dentro- de “¡¡¡HE VUELTO!!!

RICKIE FOWLER, BRILLANTE GANADOR

 

 

Ganó Rickie Fowler (-18), con cuatro golpes de ventaja sobre Charley Hoffman y seis sobre Jordan Spieth y Tommy Fletwood. Fowler, que siempre está entre los primeros y falla muy pocos cortes, no tiene, sin embargo, las victorias que su juego merece. En esta ocasión, con sus cuatro tarjetas de 67,70,72 y ¡¡¡61!!!, ha hecho buena su ascensión hasta los cielos del liderato en Bahamas.

Once golpes bajo el par del campo de Albany, en New Providence (par 72), en Bahamas, no es ninguna tontería. Atención a Fowler que esta temporada que ya ha empezado en el PGA Tour, puede ser marcar un antes y un después en la carrera del norteamericano.

UN  BUEN COMIENZO PARA TIGER

Con muy pocos errores con el driver, al que pega bien fuerte; con ciertas dudas en el juego corto, pero con un putt casi tan infalible como antes, Woods parece que ha vuelto… para quedarse, a pesar de su pinchazo el sábado 2 de diciembre. Y esa es una muy buena noticia, primero para él, segundo para el golf y tercero para todos los españoles.

Total: Tiger era quinto (-7), con dos tarjetas de 69 y 68 golpes, en el interesante campo de Albany (par 72), en la localidad de New Providence, en Bahamas donde, a pesar del calor y la humedad reinantes, a Tiger no se le ocurrió otra cosa que salir el jueves 30 de noviembre, la primera ronda del torneo, a jugar -acompañado por Justin Thomas, todo vestido de negro. Y así sudó lo que sudó…

Afortunadamente, el negro no le trajo mala suerte, pero el viernes, visto lo visto, se vistió todo de blanco y las cosas le salieron un poco mejor y, además sudó menos. La lectura de su vestimenta está bien clara. Salió de luto, por si acaso, pero como el jueves jugó bien, el viernes ya cambió radicalmente de color.

El sábado, de nuevo vistió de oscuro… y la tarjeta se puso de nuevo en números sobre par; pero el domingo, el clásico pantalón negro y el polo rojo, enmarcaron sus 68 golpes y su puesto en el top ten final.

Pero lo que de verdad importa es que, a lo que parece por lo visto en estas dos jornadas de Bahamas, a Tiger ya no le duele nada. Y está claro que el ex número 1 del mundo ha vuelto para quedarse. Eso esperamos todos.

Por lo pronto, en las dos jornadas iniciales del torneo, el californiano ha hecho nueve birdies y un eagle, y ha firmado cuatro bogeys. Un buen balance, a la espera de lo que pase en las dos rondas que faltan.

 

DIECIOCHO JUGONES

Con Tiger están en Bahamas diecisiete de los mejores jugadores del mundo, con algunas ausencias como las de Sergio García y Jon Rahm, que no son precisamente, de la cuerda del ex número 1 del mundo.

De todos modos, entre los que luchan por el 1.000.000 $ -que le pasado año fue para Hideki Matsuyama- de los 3.500.000 $ que se reparten en premios, están Dustin Johnson, Jordan Spieth, Justin Thomas, Rickie Fowler, Matt Kuchar, Henrik Stenson, Francesco Molinari… Un total de diecisiete jugadores, más Tiger, de los cuales, la mayoría está en el top 20 mundial.  ¡Todo un espectáculo!

EL TIGER QUE ESPERAMOS

 

La pregunta del millón, antes de empezar el torneo era bien clara: ¿Qué Tiger veremos en New Providence: el de antes de 2009, o el que se ha ido arrastrando por los campos de golf después de su triste episodio familiar -separación incluida- o un nuevo Woods curado de todos sus problemas, físicos y mentales?

Todos los aficionados del mundo esperábamos ver a un Tiger renovado, físicamente, ya que lo de la mente debería habérsele pasado, después de tantos años. Y parece que ese es el Woods que vamos a tener a partir de ahora, en los campos de golf. Han pasado casi diez meses y todos los indicios parecen señalar hacia una solución definitiva -o, al menos, temporal, de sus problemas físicos. En esta ocasión, los médicos han tardado en darle el alta, pero parece que esta  vez han acertado.

El año pasado, en este mismo torneo, acabó decimoquinto, de dieciocho jugadores -diecisiete si contamos la retirada de Justin Rose-. Superar ese puesto era todo un reto después de tanta lesión y tantas idas y venidas. El desafío, a sus 41 años, se ha cumplido con creces.

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