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Spieth (-5) gana el US Open, su segundo Major 2015

 

 

 

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Jordan Spieth (-5) ganó el US Open, con tarjetas de 68, 67, 71 y 69, con el links de Chambers Bay en unas condiciones nefastas, sobre todo en los greenes, calificados por muchos jugadores como indignos de un Grande, y conquistó su segundo Major consecutivo, algo que solo han logrado unos pocos elegidos. Seis jugadores, concretamente, han logrado pasar a la historia del golf con esas dos victorias seguidas: Tiger Woods, Jack Nicklaus, Arnold Palmer, Ben Hogan, Craig Wood y, naturalmente Spiet, que a sus 21 años, es el golfista más joven en ganar el US Open, con 115 años de historia, desde que lo ganase Bob Jones en 1923.

Segundo clasificado fue otro norteamericano, Dustin Johnson, empatado (-4) con el sudafricano Louis Oosthuizen, al que, como a Sergio García, le persigue el síndrome del segundo, ya que ha terminado, en tres ocasiones, incluida la de este domingo 21 de julio, en segunda posición en un Grande, pero nunca, hasta ahora, ha conseguido la victoria.

Johnson ha jugado muy bien, pero le falló el putt, no solo al comienzo de la jornada, en la que podía haberse colocado en cabeza y con ventaja, sino en el último hoyo, donde el putt le impidió, no solo vencer, sino forzar un play off que hubiera sembrado de incertidumbre el final del torneo.

EL NUEVO SUEÑO AMERICANO

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Casi lo había conseguido tras ganar el Masters, pero ahora, Jordan Spieth se ha convertido en el nuevo ídolo, la genuina representación del sueño golfístico americano, al ganar en Chambers Bay su segundo Major consecutivo.

Y lo ha hecho en condiciones bien diferentes: en Augusta, en un campo jardín, donde se ganó el afecto, las simpatías y el favor de todos los aficionados al golf… igual que la envidia, sana, imagino, de muchos de sus compañeros, y en Washington, en los links de Chambers Bay, en condiciones muy distintas de las del Masters, y con greenes que desquiciaron a un buen número de jugadores que no han reparado en criticar, de forma acerada e inmisericorde, a los organizadores de la USGA que han llevado un US Open, en su 115 aniversario, a un campo de cabras y con unos “greenes de brócoli”, como dijo Henrik Stenson, uno de los primeros líderes.

Jordan ha demostrado que le da igual la superficie donde se juegue y el entorno que le rodee. Aunque empezó mal la última jornada, con un bogey en el hoyo 1, al fallar un putt corto, y con la pérdida nada más salir del tee del uno, del coliderato en el que estaban cuatro jugadores, el citado Spieth, Dustin Johnson, Jason Day, que jugó enfermo buena parte del torneo, y el sudafricano Branden Grace. Todo pares hasta llegar al hoyo 8, donde el texano terminó la vuelta al par del campo. En los segundos, y últimos nueve hoyos, Spieth firmó tres birdies, en los hoyos 12, 16 y 18, convertido en par cinco en la jornada final, pero hizo un doble bogey en el 17 que le dejó a las puertas del abismo, con Dustin Johnson y otro sudafricano, Luis Oosthuizen, pisándole los talones.

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Pero fue Johnson el que tuvo en su mano, no solo la victoria, sino la posibilidad de salir a play off, ya que pasó de tener un putt de cuatro metros para eagle, en el hoyo 18, y alzarse con la victoria, a firmar tres putts, dejar el trofeo en manos de su compatriota y quedarse como un momentáneo y virtual “segundón”, como lo fuera en su día Pou-Pou, el ciclista francés Poulidor, que se ganó el título de segundo permanente del Tour de Francia.

En la cuarta posición (-3) empataron el sudafricano Branden Grace y los australianos Adam Scott y Cameron Smith. Solo ocho jugadores pudieron ganarle al campo tras las cuatro jornadas reglamentarias: además de los seis citados, Charl Schwartzel fue séptimo (-2) y Brandt Snedeker (-1), octavo.

REMONTADAS DE MCILROY Y DE SERGIO

La victoria de Spieth, con dos Majors seguidos, le acerca aún más al número 1 del ranking mundial que sigue siendo Rory McIlroy. El norirlandés empezó mal (72, 72, 70 y 66) y sus tres primeras tarjetas.dos sobre el par 70 del campo y una al par, le dejaron descolgado para la viictoria final. O al menos, eso parecía, pero Rory debió recordar en la última ronda que no estaba en Chambers Bay, en el estado de Washington, sino en uno de los muchos links repartidos por su tierra irlandesa que se parecían mucho al que tenía bajo sus pies en el noroeste de los Estados Unidos de Norteamérica. Y Rory “sacó su fusil” y se puso a repartir mandobles a diestro y siniestro, hasta firmar ese 66 que fue el mejor resultado del domingo 22 y que le llevó hasta la novena posición y terminar al par, empatado con Brooks Koepka, otro joven norteamericano que destaca, y un irlandés, Shane Lowry.

Sergio García (+3), único español que pasó el corte y que, desde la primera jornada se quejó del estado de los greenes de Chambers Bay, igual que otros jugadores- y dijo que “los greenes no están en condiciones para un US Open”, acabó decimoctavo,  tarjetas de 70, 75, 70 y 68 golpes, números que dejan bien a las claras su progresión en el campo… a pesar del mal estado de los greenes.

En cuanto a Miguel Ángel Jiménez, el otro español que inició el torneo con un golpe bajo par, añadió a sus 69 golpes del jueves 19, otros diez, para un total de 79 en la ronda del viernes y con un acumulado de +8, se quedó fuera del corte, que superaron 75 jugadores con +5.

Phil Mickelson, eterno favorito, aunque solo sea en el corazón de los aficionados, acabó en el puestto 64 (+13), con tarjetas de 69, 74, 77 y 73 golpes.

TIGER, FOWLER Y KAYMER, K.O.

Tiger Woods (+16), Rickie Fowler (+14) y Martin kaymer (+6), defensor del título, no pasaron el corte. Tiger Woods (+16) otra vez mal, se marchó a casa, a esperar el próximo Grande, con dos vueltas de 80 y 76 y acabó el sexto por la cola.

Este US Open, segundo Major del año, dotado con 9.000.000 $ de los cuales 1.620.000 $ serán para el ganador, se disputa en Chambers Bay, en Tacoma, en el estado de Washington (ver más información en esta misma página web).

TIGER: EVASIÓN O VICTORIA

¿Hasta cuando esperará el público para ver su recuperación total? Desde luego esta nueva oportunidad en el US Open no ha sabido, o no ha podido aprovecharla. Y así un mes tras otro, porque el ex número 1 del mundo no se prodiga demasiado. Algo tiene que cambiar no solo en Tiger, sino en su entorno para que su destino próximo sea más una victoria que una evasión, una huida que no podrá ser hacia delante, sino evasión del “campo de prisioneros” que antes era campo de golf donde maravillaba al mundo. Hasta Jack Nicklaus explicó no hace mucho que no le parece que la programación de torneos de Woods sea la adecuada: “no se puede jugar una vez al mes y mantenerse en plena forma”. Y si se le añade que cada vez que juega lo hace enfrentándose a los mejores del mundo, a aquellos a los que ganaba siempre, o casi siempre, no hace mucho, y con una competencia cada vez mayor, es fácil explicarse el por qué de los malos resultados de Woods. Claro que esto es golf… y la madre que lo parió. Y en cualquier momento puede volver el genio… Aunque también hace falta la figura para llegar… hasta la sepultura.

Y lo peor de todo es que, al menos en esta ocasión, Tiger ha arrastrado en su caída a Rickie Fowler y a Louis Oosthuizen que eran sus compañeros de partido en la jornada inicial, el jueves 19 de junio y que seguieron sufriendo con él en la ronda del viernes.

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