Rimas

ROMANCE DEL TIGRE GARGAJIENTO

El Circuito Europeo sancionó a Tiger Woods, con una multa no determinada, por violar el código de conducta durante el Dubai Desert Classic. El ex número uno del mundo, en cuclillas, escupió al green, mientras miraba la caída del hoyo, después de fallar un putt en el hoyo 12. Woods pidió disculpas pero no se salvó del castigo.
Por una acción similar, pero en la propia cazoleta del hoyo, Sergio García fue sancionado en Miami con 7.000 €.
Este “feo asunto” le ha servido a Basilio Rogado para hacer uno de sus romances:   
 
ROMANCE DEL TIGRE GARGAJIENTO
Escupir no es un placer
como lo era antes fumar,
quien escupía tabaco
dos cosas quería lograr:
de una parte su disfrute
y de la otra fastidiar
a todo el que allí presente
no podía respirar.
Porque unos lo mascaban
y no ahumaban el local,
pero otros que chupaban
el cigarrillo normal
viciaban tanto el ambiente
que allí no se podía estar.
También importaba el tino
y en el dornillo acertar
pues en todos los salones
del Oeste de verdad
tenían escupideras
y el tabaco de mascar,
después de dar unas vueltas
y el esputo preparar,
con la boca bien dispuesta
y las ganas de atinar,
en el centro del dornaso,
el gargajo había de entrar.
II
Escupir por escupir
gargajear por gargajear,
provoca mucho más asco
y además de molestar
es tanto o más repugnante
que el simple hecho de fumar.
 Y no digamos si el lapo
se dirige hacia el lugar
donde se encuentra la gente
que quiere ver patear
a su golfista dilecto,
al que acompaña al andar,
por esos campos de Dios
a donde se va a jugar.
III
En este caso fue Tiger,
antes Sergio fue a esputar
en la cazuela del hoyo
donde la bola ha de entrar.
Lo de Tiger fue tan malo
que lo van a castigar
por escupir a los greenes
donde otros han de estar
y colocarán la bola
sin siquiera sospechar
que el otrora predilecto
el golfista “number one”
se ha dejado la saliva
donde la puedan pisar
los compañeros que vienen
persiguiéndole detrás.
IV
Escupir es cosa mala
y es un acto tan vulgar
tan hortera y asqueroso
que no hay que perdonar.
Al que escupe, Guadalupe,
habrá que hacerle tragar
los pollos que nos arroja
sin pensar en los demás.
Steve Marino, es también,
otro nombre a castigar,
pues se pasa todo el día
escupiendo sin cesar.
Ya son muchos los que imitan
proceder tan singular
y ni siquiera las cámaras
que les siguen sin parar
les sirven para cortarse
y dejar de expectorar.
V
Y si es hora de comida,
cuando el aficionado está
con el bocado dispuesto
para empezar a tragar,
con el trozo de filete
se mezcla la suciedad
del gargajo salivado
y te lo comes, sin más.
 Y menos mal que el deporte
que nos gusta contemplar:
el golf que es de caballeros
y no el fútbol de golear.
Porque si los golfistas
ahora escupen sin cesar,
hay algunos futbolistas
que no cesan de gargajear.
Y eso lo hacen por la tele,
a la hora de cenar,
porque siempre los partidos
de noche han de disputar
para que haya más gente
que les vea desflemar.
VI
No se trata de prohibir
el feo acto de esgarrar,
pero si tan necesario
les resulta el esputar
a los deportistas mil
que en televisión están,
por mera cuestión de imagen
deberían disimular
y por pura educación
a la cámara evitar
en el momento fecundo
de ponerse a expectorar

 

MORALEJA
Demos gracias, pues, al golf,
que es deporte señorial
y solo escupen a ratos
de forma profesional
quienes se juegan los cuartos
por todo el mundo mundial
que está tan lleno de horteras
que ya no cabe uno más.
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