Opinión

La Ryder Cup no se lo merece

 

 

 

 

Ver video del jugador borde, apático y pasota

 

Érase una vez… un jugador de golf bueno, muy bueno, que digo muy bueno, buenísimo… de los mejores del mundo, en cuyo cuerpo habitaba una persona mal educada, quizás porque de chaval le había echado tantas horas dando bolas en un campo de prácticas que no había tenido tiempo de repasar la asignatura de urbanidad y buenas costumbres que, a buen seguro, se daba en el colegio.

Nadie dudaba de sus magníficas cualidades como golfista, pero sus propios compañeros -Harrington dixit- le acusaban de ser un mal perdedor.

El golf es una escuela de costumbres y en su práctica, los jugadores reflejan, con su comportamiento, su actitud en la vida real. Los hay educados, simpáticos, agradables, caballerosos, solidarios… pero también los hay tramposos, ariscos, egoístas, silenciosos… y, los peores, que son los malos perdedores.

En el golf, como en la vida, se pierde más que se gana y, por eso, si no se consigue la victoria es cuando más correcto y respetuoso se debe comportar uno.

Hay cosas que no se deben hacer si no te va bien un día de competición: a saber: no tirar un zapato ni, por supuesto, un palo, en pleno recorrido; no escupir en la cazoleta de un hoyo; no montar un pollo a un aficionado en un Pro Am, ni siquiera si se lo merece; no decir que Augusta es el peor campo preparado de todo el año y que, si de él dependiera no jugaría nunca más; no echar la bronca a un espectador, ni siquiera aunque sea mayor y no un niño, porque le dice que la bola es buena cuando va directa al agua, entre otras cosas porque los espectadores no tienen la perspectiva del jugador y no es posible saber si el resultado va a ser bueno o malo; no ponerse de morros cuando no se pasa un corte y pagarlo con quien tienes más cerca… pongamos un periodista…

Así una y otra vez. Ya se puso borde con los informadores tras no pasar la previa del Open este año; pero lo inaudito sucedió ante el micrófono y la cámara cuando Miguel Ángel Barbero, el periodista que ha conseguido que una cadena de televisión en abierto, como Teledeporte, dedique un espacio al golf.

El video ya es viral, como se dice ahora. Y más que lo será: ni más ni menos, el periodista le pide que explique a los espectadores que no conocen el mundo del golf por qué tienen que ver la Ryder Cup; y la réplica del buen golfista y el mal educado y apático personaje es la siguiente: “no sé, que lo vean si quieren. Si no lo quieren ver, que no lo vean. ¿Qué quieres que te diga?”.

“Y luego, incontinente, caló el chapeo, requirió la espada, miró al soslayo, fuese y no hubo nada…”. Eso mismo hizo el golfista, aunque como ya no son tiempos de Quevedo, no se quitó el chapeo, que lleva siempre puesto por aquello de la publicidad, ni requirió la espada porque ya había dejado los palos de golf en el cuarto de palos. Lo que sí hizo fue, después del desprecio al informador, a los espectadores y a la institución de la Ryder Cup, darse la vuelta,  marcharse bebiendo un sorbo de agua y dejando al periodista con un palmo de narices, que para eso es de la “canallesca” y no se merece otra cosa que la indiferencia del divo.

Así se hunden los ídolos en el barro que se forma bajo sus pies. Hasta Marta Figueras-Dotti, una veterana golfista poco sospechosa de animadversión alguna, ha escrito en las redes sociales, junto a un Emoji que llora: “A mí me da que algo le pasa. Cómo puede ser esta actitud cuando lo tiene todo, salud, familia, dinero, trabajo… y mucho más. No me cuadra esto, o igual es que realmente no sé quién es”.

El caso es que sí lo sabemos y también creemos -yo al menos- que el equipo europeo de la Ryder Cup no se merece a este personaje, por mucho que el capitán le haya elegido a dedo para estar en París.

 

4 comentarios

  1. j.m.carrasco martin

    Qué pena pudiendo tenerlo todo, eres un cretino.

  2. Jose Luis Valenciano llovera

    A Sergio García alguien debería recordarle que si sus abuelos no marchan de Tamajón a Aravaca huyendo de la hambruna, su padre no trabaja de caddie en el Club de Campo y no marcha para Castellón a trabajar en el C.G. Mediterráneo, él probablemente no sería la figura del golf mundial que es hoy día. Es bueno saber de donde viene uno y recordarlo cuando las cosas van “mal”, sobre todo cuando “ir mal” es no pasar un par de cortes o tres.
    La maldición del Masters again.
    (Agudo Básil Basilievich)

  3. Javier Conde

    No puedo sino suscribir todas tus palabras. Sergio está lleno de soberbia y no cambia

  4. Laureano Suárez

    Los hay que comen y callan; los hay que comen y encima no callan: Sergio, niñín, come y, al menos, calla. Calla y deja de pasear tu mala baba por esos campos dejando al golf español a la altura de la caca en cuanto a juego y a talante. Tanto te han dorado la píldora que has llegado a creerte la muerte cuando a apenas eres susto.

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