Opinión

El Old Course de St. Andrews, hoyo a hoyo

Del 16 al 19 de julio se disputa en Escocia la 144 edición de The Open, el tercer Major del año. Cuatro españoles: Sergio García, Miguel Ángel Jiménez, Pablo Larrazábal y Rafael Cabrera Bello estarán en el tee de salida del Old Course con los mejores jugadores del mundo, a excepción de McIlroy, lesionado mientras jugaba un partido de fútbol con los amigos, hace dos semanas.
El Old Course de St. Andrews, sede de The Open 2015, considerado como la cuna del golf es un links, cuyos hoyos bordean el mar de Escocia, con una longitud total de 6.609 yardas (6.043 metros) y unos enormes greenes que, en la mayor parte de las ocasiones, sirven para colocar las banderas de dos hoyos. El recorrido de dieciocho hoyos, par 72, con sólo dos pares cinco, dos pares 3 y 14 pares cuatro, se inicia y se termina en un enorme rectángulo verde de casi cuatrocientos metros de largo, donde se ubican el primero y el último hoyo. Es como una ampliación de la plaza de la localidad de St. Andrews, presidida por la singular arquitectura del Royal and Ancient Club de Golf y cuyo fairway cruzan los habitantes de la pequeña ciudad para dirigirse a pasear por la playa. Justo antes del green del hoyo 1 existe una dificultad de agua, un pequeño riachuelo, The Swilcan Burn, que viene desde el pie del green del 18, lugar en el que se encuentra The Swilcan Bridge, el puente que todos los golfistas deben cruzar una vez en la vida.
En el Old Course juegan al año 42.000 personas así que si usted quiere ser una de ellas no olvide reservar una salida desde ahora mismo, ya que pueden tardar dos años en concedérsela. Posiblemente el tiempo que necesita para mejorar su juego, ya que el starter puede solicitarle un certificado de su handicap, que no debe superar el 18, si es hombre, o el 24, si es una mujer. Una cosa más: el recorrido deberá hacerse con la bolsa al hombro o con caddy (alrededor de sesenta libras) y en no más de tres horas y media. En todo caso, recuerde este e-mail: reservations@standrews.org.uk
Para conocer mejor cómo es el Old Course, la Meca del golf para los aficionados a este deporte, nueve golfistas españoles, incluido Severiano Ballesteros, que sigue siendo un ídolo en la catedral del golf, incluso después de su fallecimiento, y que antes de su muerte explicó sus sensaciones sobre los hoyos 1 y 18 para la revista “Golf International”.  Esos nueve profesionales son los encargados de analizar los 18 hoyos del Old Course de St. Andrews donde, desde el 16 al 19 de julio de 2015, se va a celebrar la 144 edición del Bristish Open Championship, es decir, The Open, por antonomasia.  Comenzando por el recordado Seve, cada uno de los nueve jugadores -Sergio García, Miguel Ángel Jiménez, Chema Olazábal, Nacho Garrido, Carlos Rodiles, José Manuel Lara, Santi Luna y Miguel Ángel Martín- comentan, dos hoyos cada jugador, los dieciocho hoyos del Old Course.
ST. ANDREWS, HOYO A HOYO
HOYO 1: “Burn” – Par 4. 376 yardas (339 metros) 
HOYO 18: “Tom Morris” – Par 4. 357 yardas (322 metros)
SEVERIANO BALLESTEROS
Nacido en Pedreña (Cantabria), en 1957, se inició en el golf de muy niño, igual que el resto de sus hermanos Baldomero, Manuel y Vicente, todos mayores que él, haciendo de caddie a los jugadores del Real Club de Golf santanderino de Pedreña. Aunque el deporte de su padre, Baldomero, eran las regatas de traineras -embarcaciones a remo con banco fijo-, a todos los hijos les dio por el golf y el menor, Seve, se convirtió muy pronto en un magnífico jugador profesional, al que unos problemas de espalda le obligaron a una pronta retirada y su posterior enfermedad le provocó la muerte en Pedreña, el 7 de mayo de 2011.
Para Seve, “el hoyo 1 del Old Course es como La Meca del golfista. Por mucho que hayas jugado al golf, no solo en St. Andrews, sino por muchos campos del mundo, el hoyo, a pesar de su engañosa sencillez, todo recto, enmarcado dentro de un enorme cuadrado verde, que reúne a los dos hoyos más importantes del campo, por su ubicación, el primero y el último, es el inicio de una aventura que recuerda los viejos tiempos del golf, la época de los gloriosos jugadores que se esforzaban con un material ahora obsoleto y que ellos utilizaban como si fueran -y lo eran- y que te lleva a luchar durante cuatro horas con unos links en los que el viento y la lluvia pueden ser dos enemigos a tener en cuenta, casi siempre. El riachuelo que circula bajo el Swilcan Bridge y que protege el comienzo del green, es otro aliciente más a la hora de ejecutar el approach de segundo golpe”.
A lo largo de su carrera profesional, Seve consiguió 87 títulos en los Circuitos europeos y americano y cinco Majors; ganó tres veces el British Open (1979, 84 y 88) y dos el Masters de Augusta (1980 y 83). Sin duda, uno de sus mejores recuerdos lo tiene en el hoyo 18 de St. Andrews dedicado a Tom Morris, padre e hijo, jugadores que vencieron en siete de los diez primeros Open, entre 1860 y 1870.
En ese hoyo 18, que se inicia en el tradicional puente de Swilcan (Swilcan Bridge), ya citado y finaliza en the Valley of Sin (Valle del Pecado), justo en el antegreen del hoyo, Ballesteros consiguió un birdie tras un largo putt que celebró con un gesto de su brazo derecho y con el puño cerrado que no sólo dio la vuelta al mundo sino que se convirtió en el logotipo de sus empresas y, por ende, en el del Seve Trophy, el torneo que significa la inmortalidad golfística del jugador cántabro. “fue un momento maravilloso en un hoyo relativamente fácil de salida, pero que tiene sus complicaciones a la hora de dar el segundo golpe. Lo importante en este último hoyo es acertar con el palo que debes jugar desde el tee de salida”.
….
HOYO 2: “Dyke” – Par 4. 453 yardas (408 metros)
HOYO 17: “Road” – Par 4. 495 yardas (446 metros)
SERGIO GARCÍA
Si Ballesteros es el glorioso pasado, Sergio García, el jugador nacido en Borriol (Castellón), en 1980, es el presente del golf español. Ha jugado en contadas ocasiones el Old Course, pero ya sabe lo que es saborear el triunfo en la cuna del golf: en 1999, formando equipo con Miguel Ángel Jiménez y Chema Olazábal, ganaron la Dunhill Cup.
Al año siguiente, en 2000, Sergio participó en el Open Británico y, en algún momento de la segunda ronda estuvo en cabeza del torneo: “es muy emocionante saber que estás jugando donde nació nuestro deporte y que los mejores jugadores de todos los tiempos han pasado por él. Es un privilegio jugar en ese campo”. El jugador de Borriol cree que cuando juegas un links “dependes mucho de la climatología; con mal tiempo y viento son mucho mas difíciles que otros recorridos. Y tienes que tener tu día porque un buen golpe se puede convertir en malo si no estás de  suerte con los botes”.
En este año 2015, Sergio García llega con muchas ganas a St Andrews, pero con la experiencia que le ha faltado otros años. Está en un buen momento y aunque lleva tiempo sin victoria, su programación anual y la confianza con la que afronta las competiciones -que no son muchas- que elige, le convierten en un candidato a la victoria, aunque no haya ganado ningún Grande… todavía.
A finales de la pasada década, Sergio fue número 2 del mundo y hasta tuvo posibilidades de ser número 1: “ganar The Open sería increíble, la guinda del pastel. Voy a hacer todo lo posible. Me encanta este torneo y la gente y espero salir al campo y trabajar con intensidad para intentar lograr mis objetivos”.
Sergio perdió en el play off, en 2007, el Open Británico ante Padraig Harrington, en Carnoustie y dos años después también el irlandés, su Bestia Negra, le arrebató el US PGA.
Sergio comenta los hoyos 2 y 17: “El hoyo 2 es un par 4, relativamente corto con dogleg a la derecha y pegado a la calle del hoyo 17. De salida quieres estar a la izquierda de la calle ya que en la derecha hay bunkers y sobre todo arbustos (bushes). El green es muy movido y tienes que botar la bola en el sitio exacto porque sino puedes tener muchos problemas. Si la bandera está a la izquierda hay que sortear unas cuantas cuestas”.
Especial ilusión le hace al jugador español analizar el hoyo 17, el “hoyo de la carretera”, otro de sus favoritos y una constante en las declaraciones de todos los jugadores españoles: “este hoyo es muy complicado. Es un par 4 largo, que este año 2015 es aún más difícil porque han retrasado las barras de salida unos cuarenta metros, y se juega con una distancia de 446 metros, con dogleg a la derecha que normalmente se juega con viento en contra, lo que lo hace incluso mas complicado. Se dice que es el par 4 más largo del mundo o el par 5 más corto., pero es un par 4, claro.  El drive se juega por encima del “Old Course Hotel” y de segundo golpe tienes la carretera -de ahí el nombre del hoyo- por la derecha y el bunker por la izquierda. Estaría encantado con hacer cuatro pares en este hoyo la semana del Open”.
 ……….
HOYO 3: “Cartgate (Out)” – Par 4. 397 yardas (358 metros)
HOYO 16: “Corner of the Dyke” – Par 4. 381423 yardas (381 metros)
 
MIGUEL ÁNGEL JIMÉNEZ
Nacido en Málaga en 1964, Miguel Ángel Jiménez es el jugador más veterano del Circuito Europeo que alterna con el Champions Tour americano y con algún que otro torneo grande del Circuito Senior Europeo, como el próximo The Senior Open que se disputará en Sunningdale, del 23 al 26 de julio.
Jiménez  ha perdido la cuenta de las veces que ha jugado en St. Andrews, pero las sensaciones que se producen cuando se juega allí “son distintas a cualquier otra que puedas sentir. Ya desde el momento en el que entras en el pueblo notas que el golf está en el ambiente. Se respira golf por todos lados y eso hace que las sensaciones de un profesional sean diferentes a las que se notan en otros campos. El malagueño recuerda las Dunhill Cup que ganó con Olazábal y Miguel Ángel Martín y con el propio Txema y Sergio, y de los links teme al viento y la dureza del suelo: “al ser campos que se extienden a lo largo de la costa, los vientos son fundamentales a la hora de jugar. Hay que hacerlo de forma diferente según de dónde venga el viento y hay que olvidarse del juego que se practica habitualmente”. Lo curioso es que la primera vez que jugó en St. Andrews no le gustó nada: prácticamente todos los hoyos son ciegos, tienen unos bunkers profundos y muy difíciles e, insisto, el viento no para de soplar. Hasta que no lo jugué varias veces no empecé a disfrutarlo”.
Miguel Ángel nos habla de los hoyos 3 y 16: “El 3 es un hoyo de los que podríamos llamar cómodos, aunque nunca en golf se puede hablar de comodidades ni de facilidades. Pero dentro de lo que cabe, es un par 4 de 397 yardas en el que se puede intentar el birdie, a pesar del bunker que da nombre al hoyo y defiende la entrada del green”. En cuanto al hoyo 16, Jiménez cree que “Es un hoyo más complicado que el 3; es también un par cuatro y su dificultad no está solo en que sea más largo, sino porque tiene un grupo de bunkers -Principal’s Nose- muy profundos, a mitad de la calle que entran en juego a la caída del drive, y otro más que impide llegar a green con facilidad. Además, la derecha es fuera de límites a todo lo largo del hoyo. Es ciertamente complicado”.
HOYO 4: “Ginger Beer” – Par 4. 480 yardas (432 metros)
HOYO 15: “Cartgate (In)” – Par 4. 455 yardas (410 metros)
 
JOSÉ MARÍA OLAZÁBAL
 
Con un envidiable palmarés y dos chaquetas verdes, que le acreditan como doble ganador del Master de Augusta, José María Olazábal, nacido en la localidad guipuzcoana de Fuenterrabía (Hondarribia) en 1966, llevaba varias temporadas con problemas físicos, de origen reumático, que no le permiten jugar con regularidad. Ahora parece que su físico mejora, pero su swing ya no es el que era y, posiblemente, espere al Champions Tour para seguir demostrando su poderío golfístico. Total solo le falta un año para cumplir los 50. En cualquier caso estamos ante un gran jugador que no se rinde nunca y que a sus dos magníficas victorias en Augusta, Olazábal suma 16 torneos del European Tour, entre los que se encuentan  el Omega Hong Kong Open, en 2002 -precisamente el mismo torneo que ganó Miguel Ángel Jiménez en 2004-, y en el Buick Invitational, en Estados Unidos.
Chema ha jugado en muchas ocasiones en el Old Course de St. Andrews y sus victorias en la Dunhill Cup, en la época en la que se jugaba por equipos nacionales, le traen buenos recuerdos. En el año 2000 venció formando trío con Miguel Ángel Jiménez y Miguel Ángel Martín, y en 1999 también había conocido el triunfo con el propio Jiménez y con Sergio García.
En cuanto a los hoyos 4 y 15 del Old Course, el 4 permite un segundo golpe relativamente sencillo, siempre y cuando el driver llegue a rodar cuesta abajo por el estrecho valle que deja el green a unos 130 metros. El hoyo 15, por su parte, tiene su bandera en el mismo enorme green del hoyo 3, y también comparte el bunker en forma de gusano que da nombre a los dos hoyos, el tres en el recorrido de ida, y el 15 en el de vuelta. Naturalmente, el “gusano” que afecta a la entrada del green del hoyo 3, es menor obstáculo en el 15, a no ser que el segundo golpe se pase por la izquierda.
………
HOYO 5: “Hole O’Cross (Out)” – Par 5. 568 yardas (512 metros)
HOYO 14: “Long” – Par 5. 618 yardas (557 metros)
 
IGNACIO GARRIDO
De todos los jugadores profesionales españoles que participaban en los circuitos europeo y Americano, Nacho Garrido -que lleva dos años sin Tarjeta- era, hasta hace ocho años, cuando llegaron al Tour Europeo los hermanos Cañizares, especialmente Alejandro, el único continuador de una saga de golfistas madrileños. Su padre, Antonio, continuó jugando en Europa, en el Circuito Senior, hasta el pasado 2014, y su tío Germán es profesor en el Club de Campo de Madrid.
Madrileño, nacido en 1972, ya sabe lo que es participar y, lo que es mejor, ganar, en una Ryder Cup. Fue en 1997, en la Ryder que Europa ganó a América en Valderrama, la única vez que el torneo ha salido de Gran Bretaña cuando Europa juega de anfitrión. Precisamente ese año ganó el Volvo German Open. En aquellas fechas su progresión parecía imparable; sin embargo, los años posteriores no fueron tan buenos de resultados como preveían los especialistas. Tras dos temporadas con cambios en el swing, en 2003 venció en el Volvo PGA, en Wentworth. En cuanto a su opinión sobre los links, el madrileño asegura que: “el viento y los botes pueden dificultar el juego, pero cuando te habitúas se disfruta mucho”.
Garrido ha jugado bastantes veces en el Old Course y ha hecho buenas vueltas: “En dos ocasiones he jugado sin hacer ni un solo bogey: la primera de ellas, hice 67, 5 bajo par, y la segunda, firmé 71, sin hacer tampoco un solo bogey. Nacho analiza los dos únicos pares 5 del recorrido: el 5 en la primera vuelta y el 14 en la segunda: “El hoyo 5 es ciego de salida y con una calle muy estrecha. Si juegas el drive tienes más facilidad para llegar de dos a green, siempre y cuando el viento no te lo impida; además es peligroso si llegas a un par de bunkers (The Spectacles), que te complican la caída del drive. Con madera 3 es más fácil coger la calle y eludir los bunkers, pero el segundo golpe para llegar a green es complicado. Tiene fuera de límites por la izquierda y un green enorme que comparte con el hoyo 13. El hoyo 14 es algo más largo que el 5, con fuera de límites por la derecha y un bunker, denominado El Infierno (Hell) que ahorra cualquier comentario, en medio de una calle con muchas dunas. El enorme green lo comparte con el hoyo 4”.
……
HOYO 6: “Heathery (Out)” – Par 4. 412 yardas (371 metros)
HOYO 13: “Hole O’Cross (In)” – Par 4. 465 yardas (419 metros)
 
CARLOS RODILES
Malagueño, como Miguel Ángel Jiménez, Carlos Rodiles nació en 1975 y formaba, con José Manuel Lara y Sergio García, el trío de jóvenes que, a mediados de la primera década del siglo XXI, contaban con más posibilidades en el futuro del golf español.
Las cosas han sido diferentes para el malagueño y a finales de la primera década de este siglo, Carlos perdió la tarjeta del Tour Europeo y luchó por conseguir su mejor forma, después de habler logrado cuatro top ten en el año 2004 y en 2003 obtener su mejor clasificación en un torneo importante, al quedar segundo, tras Fredrik Jacobson, en el Volvo Masters Andalucía que se disputó en Valderrama.
Rodiles perfeccionó su golf en los campos de la Universidad de North Florida, donde el jugador estudió Economía. Para Carlos, jugar en el Old Course ha sido muy importante: “Desde que entras en St. Andrews y en el momento de ponerte en el tee del 1, sientes la sensación más intensa de tu vida golfística. No he jugado muchas veces, pero siempre recuerdo la influencia de los vientos en todos los hoyos”.
Y Rodiles analiza el hoyo 6: “Es un hoyo con muchos bunkers, tiene seis que intervienen en el juego, a la derecha, y otros cuatro a la izquierda. Un faro blanco cerca del aeropuerto es una buena referencia para la línea del drive y casi siempre te encuentras con el viento en contra. Es el único hoyo en el que existe un hazard con ciertas dificultades y también tiene el green compartido, en esta ocasión con el hoyo 12”.
En lo que se refiere al hoyo 13, Rodiles piensa “que es muy complicado porque no se puede jugar el driver con el viento a favor, que es como está casi siempre. Hay que salir con una madera tres a la izquierda, para evitar un grupo de bunkers que está a doscientas yardas del tee, o un hierro dos a la derecha, con lo que te queda un segundo golpe con hierro ocho o nueve. El green es enorme, compartido con el hoyo 5 y no se puede meter la bola rodando, lo cual es una dificultad añadida”.
…….
HOYO 7: “High (Out)” – Par 4. 371 yardas (334 metros)
HOYO 12: “Heathery (In)” – Par 4. 348 yardas (314 metros)
 
JOSÉ MANUEL LARA
Nacido en Valencia en 1977, José Antonio Lara es el mejor jugador salido de la cantera de la Comunidad Valencia, sólo tres años mayor que Sergio García. Ganador del Varsovia Golf Open, en 1998, su magnífica proyección no ha culminado en el gran jugador que todos esperábamos. Aún así es asiduo del Tour Europeo desde hace más de una década, aunque hace dos años perdió la Tarjeta, y está luchando por recuperarla. Ha jugado pocas veces en St. Andrews, pero Lara ya conoce la sensación especial que se tiene cuando el starter pronuncia tu nombre en el tee del uno: “Creo que para jugar los links hay que tener una mentalidad especial y, sobre todo, armarse de paciencia. Es difícil hacer birdies y hay que procurar esquivar los bunkers que hay en medio de la calle porque son tan profundos que, en ocasiones, tienes que sacar la bola hacia un lado o hacia atrás”.
Al hablarnos de los hoyos 7 y 12, Lara nos recuerda que en St. Andrews los jugadores deben enfrentarse a 112 bunkers, a cual más profundo y complicado. “El hoyo 7 -dice- no es de los más difíciles. Se trata de un par 4 corto en el que no debes jugar el drive, sino la madera tres y te dejas un sand de segundo golpe. El green, compartido con el 11 es transversal y aunque no es muy ondulado, según donde esté colocada la bandera, la dificultad es mayor o menor”.
En cuanto al hoyo 12, es aún más corto y si no sopla demasiado viento en contra se puede intentar llegar de un golpe. El problema es un profundo bunker, en forma de huevo que protege el green, en este caso, compartido con el hoyo 6”.
…….
HOYO 8: “Short” – Par 3. 175 yardas (158 metros)
HOYO 11: “High” – Par 3. 174 yardas (157 metros)
SANTIAGO LUNA
Para el madrileño Santi Luna, nacido en 1962, St. Andrews será siempre el campo en el que derrotó a Tiger Woods: “Fue en 1998, durante una Dunhill Cup cuando todavía se jugaba en la modalidad por equipos nacionales. Por España jugábamos Jiménez, Olazábal y yo. En la semifinal nos tocó enfrentarnos a Estados Unidos, con Tiger Woods a la cabeza. Como, en teoría, yo era el jugador más débil decidimos que me enfrentara al número 1. En el hoyo 9 Tiger me ganaba de calle, pero en el segúndo recorrido él se relajó y yo empecé a jugar tan bien que le remonté y le gané por un golpe. Yo hice 71 y él 72. Lástima que al día siguiente perdimos la final contra Sudáfrica. Pero fue una experiencia que hay que vivirla”. Para Santi Luna, que lo ha pateado en bastantes ocasiones, en lugar de explicar la sensación que se siente al jugar en el Old Course, lo mejor es jugarlo:
“Está claro que es un campo diferente, y no ya porque sea un links, sino porque es la cuna del golf”. Luna nos analiza los dos únicos pares tres del recorrido: los hoyos 8 y 11: “Al 8 le llaman “El Corto” (“The Short”), pero es un hoyo engañoso y muy difícil, a pesar de sus escasos 160 metros. Recuerdo que en el Open de 1995, sólo se hicieron dos birdies en ese hoyo en la primera jornada del torneo. Hay que afrontarlo con mucho respeto porque el viento lo complica mucho y el green, compartido con el hoyo 8 es muy grande y te puedes quedar a 25 metros de la bandera. En cuanto al 11, es uno de los más famosos pares tres de todo el mundo. Para evitar el bunker que defiende la entrada a green, denominado “Shell” (Caparazón), hay que jugarlo por alto y si te pasas de green la vuelta es muy difícil y te espera el bogey”.
………..
HOYO 9: “End” – Par 4. 352 yardas (317 metros)
HOYO 10 “Bobby Jones” – Par 4. 386 yardas (348 metros)
 
MIGUEL ÁNGEL MARTÍN
 
Con el hoyo 9 del Old Course se llega al final del recorrido de Ida de St. Andrews. El último, como su propio nombre indica, es un par 4 que tiene un green redondo y plano, con una sola bandera, y no plantea demasiada complicación. Miguel Ángel Martín, el golfista madrileño nacido en Madrid en 1962, estima que hay dos posibilidades para jugar este hoyo: “Con viento a favor debe jugarse el drive por la derecha, apuntando a los bunkers y cerrando la bola. Con viento en contra o cruzado, debe jugarse madera tres para no llegar a los bunkers, aunque quede un golpe más largo para llegar a greeen”. Martín estuvo a punto de participar en la Ryder Cup de 1997, año en que ganó el Heineken Classic, pero se quedó fuera por una desgraciada lesión de muñeca que le dejó fuera de una lista en la que había entrado por méritos propios. A pesar de no haber jugado finalmente, Martín obtuvo la consideración de jugador de Ryder Cup, a todos los efectos; antes había ganado el Peugeot Open de Francia, en 1992 y después conquistó el Open de Marruecos, en 1999.
Sus recuerdos del Old Course son magníficos: “Aquí ganamos la Dunhill Cup por equipos en 2000, junto a Olazábal y Jiménez. En el hoyo 18, David Frost me llevaba un golpe de ventaja en la final. Jugué un golpe corto, 85 yardas, desde “El valle del pecado” y la bola dio en la bandera pero se alejó 16 metros del hoyo. Luego metí el putt. El birdie me sirvió para empatar el partido y en el primer hoyo del desempate le gané y conquistamos la Dunhill Cup al vencer a Sudáfrica”. Para terminar, Martín habla del hoyo 10 del Old Course con el que se inicia la segunda vuelta y que está dedicado a Bobby Jones, el jugador americano considerado como uno de los mejores del mundo, el único que ha sido capaz de ganar los cuatro grandes en un solo año, en 1926, cuando lo que se denomina Gran Slam –un término derivado del bridge, acuñado por un periodista de Atlanta, gran amigo de Jones- estaba compuesto por los dos torneos Open y Amateur americano y británico. Hace cinco años se estrenó la película “Bobby Jones, stroke of genius”, que narra la vida de este jugador que se retiró muy joven, nada más conquistar el Gran Slam.
“El hoyo 10, dice Martín, es corto, pero es muy complicado intentar llegar de un golpe porque hay muy pocas referencias y tiene un green muy amplio y la bola corre mucho. Lo mejor es jugar una madera o un hierro que te permita utilizar un hierro ocho para rodar la bola de segundo golpe”.
Una vez analizados los dieciocho hoyos, solo queda dirigirse al tee del 1 … y que Dios reparta suerte, como se dice en el mundo taurino, especialmente a los cuatro participantes españoles… ¡Pero que gane el mejor!
No es posible comentar.