Opinión

Siempre nos quedará Jiménez, pero ¿hasta cuándo?

 

 

 

El último Open de España, finalizado el domingo 17, nos deja una frase, remedo del “Siempre nos quedará París» («We’ll always have Paris»), conocida frase pronunciada por Humphrey Bogart (Rick Blaine) en la película “Casablanca”, a Ingrid Bergman (Ilsa Lund), en uno de los momentos sentimentales de la cinta.

Es un  buen momento este para recordarla tras ver la actuación de Miguel Ángel Jiménez segundo en el Open de España, tras una magnífica remontada (ver información en esta misma página. El veterano golfista cincuentón es uno de los cuatro pilares en los que se sostiene el golf español desde la aparición del genial Severiano Ballesteros; los otros son -por orden de importancia, de acuerdo a su palmarés-, Chema Olazábal, que ha ganado dos Majors (dos Masters de Augusta), Sergio García, el mejor jugador español del momento y… Miguel Ángel Jiménez, cuyo palmarés no es tan importante como el de los otros tres citados, pero cuyo carisma -puro y vino tinto incluidos- le ha convertido en uno de esos cuatro Grandes que mantiene el golf español en lo más alto.

Pero ¿hasta cuando nos quedará Jiménez? Desgraciadamente, el Pisha no va a ser, profesionalmente hablando, eterno como París y sus días de gloria, lógicamente, irán a menos, poco a poco.

La duda, desgraciadamente, es saber si detrás del Pisha, o de Sergio que, por lógica, durará más tiempo entre la élite del golf mundial, tendremos a alguien detrás para llevar la bandera que colocó Severiano en lo más alto y a la que va a ser tan difícil llegar.

EL OPEN DE ESPAÑA: DIGA 33

Un claro ejemplo lo tenemos en el Open de España recién finalizado en Cataluña, único lugar de España donde los políticos gobernantes no tienen miedo al golf y no se avergüenzan de ponerle nombre oficial a los torneos, como en el resto de España, quizás por motivos espurios, destinados a “hacer país” aprovechando el nombre de España para engordar su curriculum en forma de “hoja de ruta soberanista”, como están haciendo con la candidatura a la Ryder Cup 2022, que se concedería en su caso a España, pero que lleva por nombre Barcelona-Costa Brava, cuando no se celebraría en Barcelona, sino en Gerona… Pero claro, ¿a dónde van con el nombre de Gerona en una (im)posible Catalunya independiente en 2022, teniendo Barcelona como capital?

En todo caso, la Real Federación Española de Golf se ha echado, en los últimos años, en los brazos de los políticos independentistas catalanes, entre otras cosas porque en el resto de España no quieren saber nada del golf: en Madrid se avergüenzan hasta de haber sido candidatos a la Ryder Cup 2018 que nos arrebató París… precisamente París, esa ciudad que nos quedará siempre, incluso como vencedora ante nuestra tímida opción madrileña -y esa sí, española- para acoger una nueva edición del torneo más prestigioso del golf mundial y donde los españoles -desde Seve- siempre hemos brillado como estrellas fulgurantes.

Pero, ¿que nos quedará después de Jiménez… y de Sergio, por supuesto? En el Open del Prat hubo 33 españoles en liza: los años que vivió Jesucristo y el número que los niños se aprendían de memoria cuando iban al médico y el doctor les colocaba el estetoscopio, frío como hielo, en el pecho para auscultar al enfermito.

El caso es que después de decir 33, el corte del viernes 15 de mayo, dejó a tan solo 13 españoles en el cuadro final del torneo. Ni siquiera la mitad. ¿Y para ese viaje, necesitamos tantas alforjas? Y de esos 13, además, seis de ellos, terminaron del puesto 40 hacia abajo, hasta un total de 72 jugadores que pasaron el corte, establecido en +4.

Cuatro españoles, eso sí, terminaron en el top ten: el Pisha, segundo, con 51 años; Jorge Campillo, con 28 años y José Manuel Lara, de 37, a punto de 38, empataron en el séptimo lugar, y Eduardo de la Riva, que cumple ahora 33 -otra vez el 33-, fue noveno. Si ese es el futuro del golf español, vamos apañados. Buenos jugadores, eso sí, pero incapaces de levantar un deporte alicaído por falta de seguidores que -en el golf más que en ningún otro, porque en el golf no hay aficionados, sino jugadores-, cada vez vamos siendo menos.

EL PRO SPAIN TEAM

De los diez españoles que forman parte del Pro Spain Team, equipo que patrocina la Real Federación Española de Golf, con ayudas para los primeros años de profesionales, que son difíciles y caros, solo siete participaron en el torneo. De ellos, solo dos pasaron el corte: Borja Virto, el pamplonés de 24 años terminó el 41 (+3), empatado con Carlos del Moral y José María Cañizares, y Carlos Pigem, que tiene la Tarjeta del Circuito Asiático y que acabó penúltimo (+12), en el puesto 71.

Los otros cinco participantes del Pro Spain Team, Jordi García Pinto, Pedro Oriol, Ignacio Elvira, Antonio Hortal, y Emilio Cuartero, no pasaron el corte. Sebastián García Rodríguez, Jacobo Pastor y Juan Sarasti no disputaron el torneo. Los dos primeros estuvieron en Dinamarca, jugando, es un decir, el Made in Dinamarca, del Challenge Tour. Pastor (+18) no pasó el corte y García Rodríguez se retiró.

CINCO AMATEURS: JON RAHM, EL GRAN AUSENTE

Pero el verdadero futuro de cualquier deporte está en los jugadores amateurs. Cinco aficionados fueron invitados al Open de España, aunque faltó el mejor de todos, el vasco Jon Rahm. Rahm es el número uno del mundo amateur, pero el jugador vasco no estuvo en el Open de España. Y no porque la Real Federación se olvidara de él, sino porque no quiso invitarle… ya que esa misma semana juguaba la Fase regional del campeonato universitario estadounidense, donde Jon es el mejor de su equipo, Arizona State.

¿Hizo bien o mal, la RFEG al no “traerse” a Rahm de los Estados Unidos? Si la pregunta se hubiera hecho la semana anterior al Open de España, la respuesta hubiera sido no; pero a toro pasado, las cosas son bien distintas. Rahm (ver más información en esta misma página) fue el ganador de ese torneo -que no hubiera jugado si hubiera venido a España- disputado en San Diego, California… Quizás haya sido mejor no apartarle de su entorno actual para traerle, deprisa y corriendo a jugar un torneo profesional, donde el resultado era toda una incógnita. Cuestión para discutir, en cualquier caso.

De los cinco amateurs invitados al Open de España, ninguno pasó el corte. Mario Galiano, en teoría el mejor de los cinco y el que más cerca está del profesionalismo, se quedó (+5) a un solo golpe del fin de semana, Los otros cuatro corrieron peor suerte: Pep Anglés (+10); Javier Panés (+12); Iván Cantero (+13) y el soriano Daniel Berná -cuyo mérito sobrado es jugar al golf en Soria y haber sido nombrado “Mejor deportista soriano 2014”, terminó (+20).

Pero a los amateurs se les puede perdonar todo cuando juegan torneos profesionales, sin experiencia alguna. Desde luego, de ellos es el futuro que, por lo que se ve, quizás no esté tan oscuro como el presente.

 

 

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