Opinión

Crónicas aquileanas (I): AQUILES y LA TORTUGA

José Luis Valenciano, el presidente del Club de Golf del Colegio de Arquitectos de Madrid ha sufrido una lesión jugando al golf, mejor dicho buscando una bola mientras jugaba al golf y desde su lecho del dolor, el cojo presidente -como se autodenomina con el habitual sentido del humor que no le ha hecho perder la lesión- va a trasladar sus impresiones de “golfista parado” a los lectores de golfinone.
Crónicas aquileanas (I): AQUILES y LA TORTUGA
Por José Luis Valenciano
Podría parecer que se trata de disertar sobre el (falso) teorema por el que se demuestra que Aquiles saliendo de un punto determinado no puede alcanzar a una tortuga que haya salido desde ese mismo punto con anterioridad.
Pero no, me voy a referir al modo en que me he convertido en una tortuga tras haber sufrido la rotura del tendón de Aquiles de mi pie izquierdo.
Es cierto que este asunto no tendría el menor interés sino fuera porque el hecho se produjo jugando al golf, lo que justificaría la inclusión de estas líneas en una página dedicada a este deporte, más bien religión como algún día trataré de demostrar en este “Web Site” de mi amigo Basilio Rogado.
¿Conocen el Club de Campo Villa de Madrid? Hagan memoria: Hoyo 5 del recorrido Negro, par 4, obstáculo de agua frontal constituido por un río seco.
Pues en ese río alojó su bola una señora de cierta edad con la que este cronista compartía partido una mañana soleada del octubre madrileño.
Mi acrisolada caballerosidad me obligó a tratar de encontrar dicha bola –bien es verdad que entre amables protestas de su propietaria-, por lo que tuve que descender hasta el seco lecho del riachuelo.  Afortunadamente pude encontrar la bola, que reposaba junto a otra y fui a entregarle las dos a la compañera de partido que había extraviado una de ellas. 
Al iniciar la subida desde el cauce del riachuelo, resbaló mi pie izquierdo en la posición de máxima elongación del tendón. Sentí algo parecido a un fuerte golpe en esa zona, incluso me volví buscando el objeto con el que me debía haber golpeado, pero ya me había dado cuenta de que se trataba de algo mas grave que una torcedura.
El resto del relato es previsible: traslado a urgencias del hospital de la Princesa, placas, ecografías, EKG, analítica, yeso y fijación de fecha de ingreso para intervención; martes 13 de Octubre. No crean, no soy supersticioso, todo saldrá bien, seguro, los cirujanos son scratch.
Debo decirles que esta semana que estoy  pasando en capilla he descubierto algunas cosas:
  • Lo importante que es cada uno de los dos pies.
  • Lo difícil que es andar con muletas.
  • La maravillosa utilidad de la red que te mantiene conectado permanentemente con el mundo exterior, que solo por esa circunstancia debería llamarse Externet.
  • La psicología de los gatos (nada menos que tres, recogidos en el Club de Campo) con los que convivo. Por un lado me huyen debido a las muletas que llevo en la mano, pero por otro se sienten interesados por mi nuevo olorcillo fruto de la difícil higiene sobrevenida.
Estoy viviendo esta semana como entrenamiento de las muchas otras que me esperan, escayolado, torpe y aburrido, pero esto de ser jugador de golf me ha enseñado que después de un triple bogey hay que saber mantener la calma, armarse de paciencia y tratar de enjugar el saldo negativo en varios hoyos sucesivos, nunca en el siguiente.
De todo esto también he extraído una enseñanza: las bolas alojadas en los obstáculos de agua pueden hacer la felicidad de cualquier otro jugador arriesgado y su recuperación, incluso aunque se trate de una Pro V1x nuevecita, no vale lo que un tendón, menos todavía si la bola es ajena.
Ya les contaré otro día como ha ido el zurcido.

José Luis Valenciano Llovera (cojopresidente del Club de Golf de Arquitectos de Madrid)

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