Opinión

Gonzalo, la política y el golf

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Desde Aristóteles, la política es el arte de lo posible. Luego se apropiaron de la frase el mariscal Von Bismark, el filósofo Leibniz, el político Charles Maurras y hasta Manuel Fraga se atrevió a añadirle una coletilla: “… para lograrlo, hay que intentar a veces lo imposible”.
En definitiva, frases… es decir, nada elevado a ninguna potencia. Ni la política es un arte, se pusieran como se pusieran Aristóteles y sus imitadores, ni es posible hacer política, es decir, trabajar por el bien común de los ciudadanos, en democracias enfermas donde lo que prima es el “quítate tú para ponerme yo”.
Qué duda cabe. Habrá que escribirlo una vez más para los lectores menos avisados: la democracia es el mejor de los sistemas políticos conocidos y, quizás, por conocer. Pero como todo lo que inventa el ser humano, no deja de ser un sistema imperfecto: una cosa es la teoría y otra la práctica.
¡El gobierno del pueblo…! Qué bonito si fuera verdad. Si los ciudadanos participáramos en el gobierno del pueblo realmente, a través de asociaciones profesionales, vecinales, deportivas… siempre al margen de la política y sin otro ánimo de lucro que el de conseguir una vida mejor para nosotros y nuestros hijos, entonces sí que podríamos apoyar o contestar a los políticos que nos gobiernan. Pero solo con acudir en romería a las urnas cada dos o cuatro años, no se consigue absolutamente nada.
Tampoco valen las conversaciones de taberna/cafetería/restaurante; ni las discusiones de amigos tras una cena sabatina; ni las charletas golfísticas en el tee del cuatro mientras se espera a que los pesados del partido de delante terminen el hoyo… Y mucho menos las salidas intempestivas en lugares donde no se esperan.
Gonzalo Fernández-Castaño es un magnífico profesional de golf. Los aficionados españoles esperamos de él muchos birdies, muchos triunfos y, si es posible, un Grande. En mi opinión se ha metido a empresario demasiado pronto, porque en los greenes le aguarda mucho y buen futuro, y no es bueno que los deportistas de elite se entretengan en otros negocios -aunque tengan personas que los atiendan y no les creen demasiados problemas- que no sean los propios de su sexo: es decir, entrenamiento, concentración y partido (no político, por supuesto).
Gonzalo, en pleno ejercicio de su libertad personal, envió el jueves 24 de septiembre de 2009, durante la primera jornada del Vivendi Trophy, exSeve Trophy, un mensaje al presidente del Gobierno español, mientras pelaba un plátano y caminaba, creo recordar que fue en la calle del hoyo 16 del campo parisino de Saint-Nom-de-la Brèteche, en el que se le decía: “Zapatero, nos vas a dejar en pelotas”.
Hasta ahí, perfecto. Gonzalo Fernández-Castaño tiene su opinión, tan válida como cualquier otra en democracia, y aprovechó el momento que tenía una cámara delante para expresarla. Y eso es lo malo, que nos perdemos en discusiones de café, en diatribas disfrazadas de gracietas y, en definitiva, en salidas de tono y fuera de lugar, cuando lo que deberíamos hacer es llevar nuestras ideas y nuestras opiniones a foros donde tuvieran una acogida mucho más trascendente que la de una mera frase ingeniosa que sirva para colgar de youtube al día siguiente.
Si los golfistas, que ganan mucho dinero, por supuesto el que se merecen y el que dispone el mercado, tienen algún problema con el presidente del Gobierno y sus políticas, como por ejemplo la de la subida de impuestos, éste es el momento de hacérselo saber a través, por ejemplo, de la Asociación de Golfistas Profesionales (PGA española) o de cualquiera de las organizaciones empresariales a la que Gonzalo tiene acceso por su condición de empresario.
De esta forma, además de hacer una gracia, se haría posible hacer política, en contra o a favor, de las decisiones de los distintos gobiernos en cualquier circunstancia. Lo demás, como lo de ir a votar cada cuatro años, no deja de ser una fórmula más de aliviar nuestra conciencia y de sentir que somos importantes cuando a los políticos que nosotros elegimos no les importamos nada.
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