Opinión

Garzón golfista ¿furtivo?

por José Luis Valenciano

(Presidente del Club de Golf de Arquitectos de Madrid)

De golpe nos hemos enterado de la existencia de un Garzón Cazador, como antes supimos que había un Garzón que Veía Amanecer y antes todavía de un Garzón Político (breve) y de un Garzón Espada Flamígera de ida y vuelta contra el “señor X”, o un Garzón Triturador de la Amistad (recordad a Liaño), un Garzón Universal (recordad a Pinochet), un Garzón Exhumador, pero lo que pocos saben es que existió un Garzón Golfista. Si, golfista, aunque afortunadamente efímero.

Una deliciosa tarde del incomparable otoño madrileño, hace algunos años, salía yo por el tee del uno del recorrido de pares tres del Club de Campo provisto de un hierro nueve y una bola como únicos pertrechos.

Terminados los dos primeros hoyos, alcancé el tee del hoyo tres y vi delante de mi a cuatro individuos, tres de ellos desparramados por el pequeño fairway y un cuarto manejando un carro eléctrico con su bolsa conteniendo los 14 palos reglamentarios, dando rabazos sucesivos que proporcionaban a la bola un avance como en “ceñida”, o sea de banda a banda.

Contemplé toda la trabajosa maniobra desde el tee, considerando la posibilidad de elegir entre morirme de aburrimiento o largarme a la cafetería, pero al final le aticé a la bola con la esperanza de depositarla en el green  y con ello obtener la “gracia” de que me dieran paso, cosa que no se produjo hasta el hoyo cinco, momento en que uno de los “satélites” del jugador le hicieron ver al apaleador compulsivo que había un desgraciado detrás que parecía saber jugar a esta cosa y que no pasaba nada por dejarle pasar en lugar de seguir mortificándole, sugerencia a la que el presunto golfista accedió.

En ese momento, tras dar mis mas efusivas gracias a mi benefactor, me percaté de que el golfista era nada mas y nada menos que el juez Garzón (Garzón Real, no confundir con Garzón Común, que tiene menor porte y un plumaje menos brillante) y el resto de la cuadrilla eran sus guardaespaldas.

Para mis adentros me congratulé, aliviado, de no haber hecho ningún gesto de impaciencia.

Vaya usted a  saber que “medidas cautelares” habría tomado el Super-juez si no me hubiera comportado de manera tan educada y paciente.

Terminada la vuelta me dije “si este individuo se aficiona a esto, yo lo dejo”.

Afortunadamente este deporte no admite gente tan vanidosa como Garzón, quien debió percatarse de que al menos en los inicios de este deporte era irremediable hacer el ridículo y si ya le molestaba imaginar a sus ayudantes aguantando la risa mientras miraban para otro lado, como iba a soportar el fracaso ante personas desconocidas.

No volví a verle y yo sigo jugando al golf o a algo parecido.

P. S. Leyendo a Alfonso Ussía en el diario “La Razón” (8/03/09) me entero de que don Baltasar acude a los torneos de golf organizados por el periodista Luis del Olmo. Y dice Ussía: “Del Olmo lleva años organizando un  campeonato de golf en el que compite Garzón. ¿Paga Garzón los hoteles y los viajes? Deduzco que lo paga la organización de Luis del Olmo, igual que me los pagaba a mí. Cuando Luis invita lo hace de verdad, y disfruta haciéndolo. Pago en especie. Hasta un polo bordado con el logotipo del torneo se puede considerar pago en especie”.

Otrosí digo:

Busco en la página de la RFEG y no aparece el Superjuez como federado. ¿Será que golfea sin licencia como el ex ministro de Justicia Bermejo cazaba sin ella? Quizás las costumbres se pegan.

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