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Sergio: Un Grande y una boda en 2017

 

 

Golfinone publicó el día 30 de diciembre de 2016, unas fechas antes de que Sergio García anunciara su boda en este año 2017, una información en la que se recogía con el título “¿Sergio García, una boda y un Grande en 2017?” la noticia ofrecida por el jugador español acerca de su próxima boda con la periodista Angela Akins, y se comentaba la posibilidad de que Sergio tuviera, con esa idea de futuro, de crear su propia familia, la estabilidad necesaria para ganar ese Grande que tanto deseabamos él, por supuesto, y los aficionados españoles. Ese artículo escrito por Basilio Rogado hace cuatro meses, que se puede ver en el histórico de golfoinone solo con pinchar en el apartado NOTICIAS, vuelve a ser eso hoy, NOTICIA CON MAYÚSCULAS, y por eso se lo ofrecemos a los lectores, tal y como se publicó el citado día penúltimo del pasado año.

 

 

(En la imagen, publicada por la pareja en las redes sociales, Sergio García con su novia actual, la periodista texana Angela Akins).

 

Ver felicitación navideña de Sergio García

 

El comentarista Ben Everill se pregunta en la web del PGA Tour: “¿por qué Sergio García no va a poder ganar un Major? Esa victoria está, seguramente, en el guión de su programación anual. García tiene las habilidades físicas necesarias para conseguirla; sólo necesita la dureza mental en el momento adecuado. Tengo la corazonada de que Sergio va a conseguir, con solo un toque de suerte, al menos, un Grande en su carrera”.

Está claro que es la pregunta del millón: “¿Va a ganar Sergio un Grande alguna vez en su vida profesional? Y la respuesta es… Sí ¿por qué no? Igual que se lo parece a Ben Everill y a una gran parte de los especialistas en golf y a muchos de los compañeros del jugador español. Y no hay como mirar hacia atrás y comprobar las estadísticas del castellonense, para comprobar su categoría como golfista y su magnífica trayectoria profesional.

SERGIO, ÚNICO VENCEDOR EN 2016

Este año 2016 que termina no ha tenido ninguna victoria española en el European Tour, pero sí una en el PGA Tour -¡cómo no!- de Sergio García. El castellonense logró la victoria en el AT&T Byron Nelson, a mediados de mayo, en Irving, Texas, un torneo dotado con 7.500.000 $, de los cuales él se embolsó 1.314.000. Y no solo consiguió su novena victoria en el PGA Tour, sino que hizo historia en el golf español al igualar las nueve victorias de Severiano Ballesteros en el citado PGA Tour.

García, que no ganaba un torneo en el PGA Tour, desde su victoria en el Wyndham, en agosto de 2012, explicó al terminar el torneo texano: “luché durante todo el domingo. Me he impuesto jugando un poco a lo Seve”, dijo entonces Sergio, al recordar a Ballesteros, fallecido en 2011. Y añadió: jugué bien durante todo el torneo, pero sé que puedo hacerlo aún mejor”.

PRESENTACIÓN EN SOCIEDAD

Y tras su declaración, Sergio García celebró el triunfo con un beso, no al trofeo conquistado, sino a su novia, Angela Akins, una periodista deportiva nacida en Texas, a la que presentó en sociedad, precisamente en el estado natal de la joven, con un beso apasionado y con la Copa del AT&T Byron Nelson como testigo.

Sergio, que ha tenido una vida sentimental algo agitada, aunque no conste en las páginas de las revistas al uso, ni en los programas de TV dedicados a los temas del amor, lleva, tras 18 años como golfista profesional, 29 victorias en su palmarés.

El golfista, que el 9 de enero cumplirá 37 años, tiene mucho tiempo por delante para aumentar esa impresionante trayectoria, a la que solo le falta la guinda de un Major que, en cualquier caso, aumentará su prestigio, pero no dejará de ser un trofeo más en las vitrinas del domicilio del castellonense.

Porque estos son sus poderes: 9 títulos en el PGA Tour; 11 en el Europeo, cinco en el Asiático y otras cinco victorias en pruebas en otros Circuitos.

¿UNA BODA NECESARIA?

Dicen los psicólogos que una vida familiar estable es fundamental para el rendimiento de un deportista profesional. No cabe duda, Sergio la tiene… con su familia paterna, sus hermanos, sobrinos… Pero ¿es esa la estabilidad que necesita un profesional del golf, a sus casi 37 años?

Un profesional del golf anda siempre de acá para allá, sin una residencia constante -aunque Sergio siga acudiendo a Castellón regularmente y la oficial la tenga fijada en Suiza-, y con los problemas añadidos de contar con un “trabajo” en el que tiene que examinarse en cada prueba, y permanentemente asomado a la ventaja de la actualidad. Precisamente por eso una compañía estable, como la de una esposa, ayuda a sobrellevar la carga que supone eso que se llama “la soledad del corredor de fondo”, sobre todo en las muchas situaciones problemáticas que acompañan a un mal resultado, un juego peor que el habitual, o cualquier otro tipo de decepción que el jugador siempre se lleva a casa al terminar un torneo.

ALEJADO DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

En España no suele haber mucha información, en los medios de comunicación generalistas, acerca de los golfistas profesionales, ignorados sistemáticamente, incluso en sus triunfos; tampoco la vida sentimental de los profesionales del deporte, a no ser las grandes estrellas del fútbol, suele ser un filón para las televisiones.

En el caso de Sergio, su trayectoria amorosa ha sido, hasta ahora, al menos, muy agitada: la primera “relación” que se le conoció fue al comienzo de su carrera, con la tenista suiza, entonces en primera línea, Martina Hingins; aunque aquello parece que fuera más fruto del marketing que de algo parecido al amor;  luego en “Hola” se contaron sus escarceos con la actriz norteamericana Jessica Alba, que no parecieron demasiado fiables, y con otra tenista, Daniela Hantuchova; en definitiva, nada serio.

Hasta que llegó Morgan Leigh Norman, hija del golfista australiano Greg Norman. Aquella si que fue, al parecer, una relación estable, durante un cierto tiempo. Sergio, incluso, la llevaba a las cenas de gala de algunos acontecimientos golfísticos, y sus buenas migas con la hija, le llevaron hasta colaborar con el padre Greg en uno de los campos diseñados por el australiano, el único en el que participó el castellonense.

La separación de ambos jóvenes no solo dejó una fuerte secuela en la mente de Sergio, que le afectó durante un cierto tiempo en su actividad profesional, y que le apartó del camino de “diseñador con suegro” que había iniciado junto a Norman.

Tras la ruptura con la hija del australiano, se le conoció un nuevo romance con la galesa Nicole Horrex, que le acompañó en diversos torneos en su Castellón natal y en Andalucía.

La última de sus conquistas antes de su novia actual fue la alemana Katharina Boehm, que incluso le hizo de caddy en una de sus victorias asiáticas, y con quién se llegó a hablar de una posible boda.

AHORA, UNA PERIODISTA TELEVISIVA

Claro que hablar de boda parece un tema recurrente, ya que Sergio, a pocos años de hacerse cuarentón, tiene que ir pensando en formar su propia familia. Algo que gustaría mucho a sus padres, y que podría convertirse en realidad ahora que ha conocido a la periodista texana Angela Akins.

Ángela fue presentada en sociedad en la revista “Hola”, con la foto de un beso con cierta pasión, posado junto a la Copa lograda en el AT&T Byron Nelson, en el estado norteamericano que vio nacer a la joven periodista.

¿Sería bueno para el Sergio golfista una boda que le estabilizara personalmente, con un entorno diferente al que tiene actualmente? Viajar con la mujer, no con una novia, con un proyecto familiar de futuro y una relación de intereses distinta a la que se tiene con el resto de la familia, padres, hermanos, sobrinos… provocaría un cambio fundamental en la vida de Sergio. ¿Y eso sería bueno para su futuro como golfista, hasta el punto de que le sirviera para ganar un Major?

LA PREGUNTA DEL MILLÓN

Es la pregunta del millón que no podría ser contestada ni con los mejores psicólogos/sociólogos del mundo. Sería predecir el futuro y eso, sobre todo en el golf, no es posible. Lo que sí se puede es recordar que García ha jugado 72 Majors, 70 consecutivos, que es una barbaridad y la racha más larga entre los jugadores en activo; que ha sido finalista en cuatro ocasiones y que terminó entre los cinco primeros en 12 ocasiones, incluyendo dos veces la temporada pasada.

Además, si Sergio gana un Grande, ya que no tendrá hijos que salgan a felicitarle por el triunfo en el green del 18, al menos que tenga a su mujer preparada para darle el beso de “bienvenida al Club de los ganadores de Majors”.

En todo caso, la respuesta la tienen, tanto Sergio, como Angela, que ha sido reportera, hasta hace poco, de Golf Channel y que, en el futuro, quizás en 2017, podría convertirse en Angela Akins, señora de García. O Ángela García, como algunas de las casadas en los Estados Unidos que cambian su apellido por el de su marido.

 

 

 

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