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“Viva Espana en Barcelona”

 

(En la imagen, Edouard Espana, segundo empatado (-6) con Jiménez, Howell y Molinari, al finalizar el Open de España. Foto: Luis Corralo).

 

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“Viva Espana en Barcelona”: con este juego de palabras titulaba la web del European Tour, el viernes 15 de mayo, el liderato (-7) del francés Edouard Espana, tras la segunda ronda del Open de España en El Prat de Tarrasa, ciudad cuyo nombre desaparece de las crónicas catalanistas, a pesar de ser el lugar donde se celebra el torneo, igual que se minimiza el nombre de España  cuando los independentistas hablan sencillamente del Open, como si fuera el británico.

Seguro que este titular de la web del Tour Europeo, cuyos autores son ajenos, como es lógico, al desafío independentista catalán, no ha gustado nada a todos esos políticos que se refieren no ya al Open de España, sino a otros acontecimientos futuribles, como la Ryder Cup, que tampoco es española para el mundo oficial catalán, sino la Ryder Barcelona-Costa Brava 2022, aunque nunca se celebraría en Barcelona, sino en Gerona.

Dicen esos medios oficiales que con la Ryder “vamos a hacer país”, pero… ¿a qué país se refiere? La Ryder, si se la conceden, se la darán a un país llamado España, y si en 2022 los independentistas piensan, según su “hoja de ruta soberanista” que van a estar fuera de España, también estarían fuera de la Ryder. ¿O no?

El caso es que el juego de palabras de la web del Circuito Europeo, se refiere al apellido del jugador francés, que es Espana (y que en televisión pronunciaban “Espaná” hasta que se enteraron que su apellido real es España, pero los franceses, país donde nació, le quitaron la tilde), que era líder del Open de España tras la segunda ronda del torneo que se disputa en el Prat. Gracias a Edouard, al final hay algo -alguien- por lo que gritar, aunque sea sin tilde: “VIVA ESPANA EN BARCELONA”.

Edouard Espana, de 25 años, es un rookie recién llegado este año al Tour Europeo, procedente del Challenge Tour y que, hasta esta semana solo había conseguido bajar una vez de 70 golpes en toda la temporada. Y había sido precisamente con su primera ronda del Open de España, 69. Ahora ya son dos, con sus 68 de la jornada del viernes, para liderar con un acumulado de -7. Luego, su +4 de la ronda del sábado, le alejaron (-3) hasta la sexta posición. Sin embargo, Espa(ñ)a se rehizo con un 69 en la cuarta jornada, para terminar empatado (-6) en la segunda posición, con jugadores tan importantes y veteranos, como Miguel Ángel Jiménez, David Howell y Francesco Molinari.

Y ha tenido que ser en España donde Espa(ñ)a, sin tilde, “robada” por los franceses, igual que nosotros les “robamos” la ç (cedilla), ha jugado su mejor golf, rodeado por sus muchos primos españoles. Nacido en Burdeos, el 31 de octubre de 1989, Edouard ha disputado diez torneos del European Tour este año y su mejor resultado, hasta ahora, fue un puesto 35 en el Dubai Dessert Classic.

En Barcelona, Edouard ha dado un salto de calidad y, no solo ha quedado en el top ten, sino que ha sido segundo empatado y se ha llevado la nada despreciable cantidad de 99.270 €, lo que supone la mayor bolsa conseguida por el franco/español, desde que se hizo profesional en 2013, hace tan solo dos años.

TOP TEN DEL CHALLENGE

Espana acabó en siete ocasiones en el top ten del Challenge Tour de la pasada campaña, pero en sus apariciones este año en el Tour Europeo no había superado el puesto 35 en ninguna ocasión.

“El nivel de los torneos es muy alto, así que es difícil hacer buenos resultados, pero voy a tratar de seguir adelante, aseguró Espana, y añadió: hoy jugué muy bien porque hacía mucho viento y supe amoldarme a las dificultades de la jornada”.

En cuanto a su apellido Espana y al hecho de que lidera el Open que lleva, casi, su apellido, a falta de la “eñe”, explicó: “estoy metido en un proceso abierto con mi nombre en todas partes, por lo que es muy cool (*). “Mi familia es de España, y por eso mi apellido es España. Es muy bueno, mis primos están aquí esta semana”.

A Eduard, descendiente de españoles, cuyo apellido llevaba “eñe” hasta que los franceses se la quitaron -igual que los americanos cambian la “eñe” por “ene” a Gonzalo Fernández Casta(n)o-, sus compañeros en la escuela le pusieron de apodo “tilde”, precisamente porque le “robaron” la tilde, que los franceses no utilizan -o solo utilizan en los acentos-, a su apellido España. Así que Espana o España, el caso es que el apellido que tan poco gusta a los independentistas catalanes, triunfa en Tarrasa/Barcelona.

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(*) ¿Qué es ser “cool”? 

(Artículo de Emili J. Blasco, corresponsal de ABC en Washington, publicado el 10 – 2 – 2014)

Maddona es «cool» y Lady Gaga no lo es tanto, por la misma razón que la figura de Marlon Brando es más «cool» que la de James Dean y ambos lo fueron más que George Clooney o Al Pacino. La exposición «American Cool», abierta hasta septiembre de 2014 en la National Portrait Gallery de Washington, examina un concepto que es tan extendido como difícil de delimitar y establece las características básicas que lo definen. Con ello aporta un baremo para saber cuánto de «cool» tiene una personalidad pública.

«Cool», que según los viejos diccionarios equivale a «frío», debe su nuevo valor al legendario saxofonista de jazz Lester Young, que en la década de 1940 le dio un giro a la palabra. Ya en 1708 apareció escrita en Inglaterra con el significado de «calma», pero Young fue el primero en decir «I am cool». Con ello quería decir que se encontraba relajado en un determinado ambiente, con la situación bajo control. Young también fue el primero en actuar de noche en un escenario llevando gafas de sol. Era como decir: «juego con las cartas muy próximas al pecho, no muestro mis emociones», explican los comisarios de la exposición, Joel Dinerstein, estudioso del jazz, y Frank Goodyear, experto en estudios americanos.

Hoy el adjetivo se usa, según ambos comisarios, como «un equilibrado estado mental, un modo dinámico de actuación y un cierto estoicismo estilístico». Una persona «cool» es alguien que en su contestación a muchas normas establecidas «siempre parece tener la situación bajo control, con un estilo personal». En síntesis: «rebeldes con éxito».

Nacido el concepto en la escena de la cultura estadounidense, la definición que formula la exposición se atiene a ese ámbito popular deactores, cantantes, músicos y artistas, valorando lo que ha aportado su personalidad y su creatividad. Así, se fijan cuatro elemento básicosde la persona «cool»:

Primero, se trata de alguien con una visión artística original llevada a cabo con un estilo personal. Segundo, encarna una rebelión o transgresión cultural para una particular generación. Tercero, tiene un poder icónico o un reconocimiento visual instantáneo. Cuarto, ha dejado un reconocido legado cultural.

En la selección de los cien estadounidenses más «cool», presentados en la muestra con retratos realizados por algunos de los fotógrafos más renombrados –es una exposición fotográfica–, se ha tenido en cuenta a famosos que al menos reunieran tres de las cuatro características mencionadas.

De esta forma, por ejemplo, no se incluye a Lady Gaga, por considerar que tiene mucho de «remake» de Madonna, cuya foto sí está en la exposición. Tampoco figura Cloony, por entender que ni supone ninguna transgresión ni está dejando un legado, algo que sí en cambio hicieron Marlon Brando y James Dean, si bien este último copió muchas cosas de Brando. «Con Marlon, las cazadoras de cuero y las moto pasaron a ser atributos de “cool”», afirma Dinerstein

La exposición comienza con los precursores, que fueron «cool» sin que ellos mismos u otra personas les aplicaran ese adjetivo. Ahí se incluyenBuster Keaton, Greta Garbo, Fred Astaire o Ernest Hemingway. Luego pasa a la generación en la nació lo «cool», en las décadas de 1940 y 1950, con fotografías de John Wayne, Humphrey Bogart, Lauren Bacall, Robert Mitchum, Gary Cooper, Elvis Presley o Frank Sinatra. En las décadas de 1960 y 1970 se produjo una intersección entre lo «cool» y la contracultura, y el concepto tuvo más que ver con la oposición al sistema, con un cóctel de drogas o de rock and roll, o las dos cosas a la vez. Era un estar «al frente y sentirse cómodo con esa actitud». Fue la época de Paul Newman, Bob Dylan, Lou Reed, Mohammed Alí, Jimi Hendrix, Johnny Cash, Susan Sontag o Malcolm X, uno de los pocos no propiamente «celebrities» incluidos en la selección. Desde los años 80, como especialmente «cool» figuran Steve Jobs, Michael Jordan, Prince, Bruce Springsteen, Benicio del Toro, Quentin Tarantino y Jonny Depp.

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