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Bronca de Jiménez con Bradley y su caddie, en San Francisco

 

 

Aunque los dos estaban eliminados al iniciar la tercera ronda de grupos, el viernes 1 de mayo, Miguel Ángel Jiménez y Keagan Bradley, apoyado por su caddie, se tomaron tan en serio su partido en el WGC Cadillac Championship, de San Francisco, que terminaron con una  gran bronca que siguió en el vestuario, después de que el Pisha se apuntara la victoria (2 arriba).

Todo se inició cuando Jiménez intervino para cuestionar la decisión de un árbitro que estaba dando un dropaje a Bradley, en el hoyo 18, donde la bola del norteamericano reposaba al lado de una cerca, y que al malagueño no le pareció correcto.

En medio del diálogo apareció el caddie de Bradley, Steve “Pepsi” Hale y Miguel Ángel le dijo que se callara. En ese momento, saltó Keegan que le espetó a Jiménez: “no le digas que se calle, no se lo digas nunca”. A partir de ese momento las palabras subieron de tono, aunque no se llegó en ningún momento, más allá de la “violencia verbal”.

De todos modos la discusión siguió en el vestuario, aunque Jiménez -igual que dicen los futbolistas al término de un partido con bronca- explicó que “ahora todo ha terminado; no quiero hablar más sobre el asunto. La ronda se ha acabado y ya no hay nada más que decir”.

Bradley, sin embargo, se mostraba mucho más apenado o resentido: “le tengo mucho respeto como jugador, dijo refiriéndose a Jiménez, pero él estaba siendo irrespetuoso conmigo y con mi caddie. Yo tenía cierto apuro porque mi hijo estaba entre el público muy cerca, y fue mi caddie el que intervino en la conversación. Estoy molesto y decepcionado, porque siento que debería haber intervenido más, ya que tengo que ser capaz de dar la cara por mí mismo cuando noto que algo está mal”.

Al referirse al tema, Mark Russell, Vicepresidente de Normas y Competiciones del PGA Tour, aseguró: estos jugadores tienen una fuerte personalidad y son muy competidores. No es la primera vez que surge una discusión, ni será la última y aunque este es un deporte de caballeros, todo esto demuestra que ninguno quiere perder en el campo”.

Lo cierto es que, al margen de discusiones, la bronca, el exceso verbal de ambos jugadores, en el hoyo 18, cuando ya tenían todo el pescado vendido desde el hoyo 1, y los dos estaban eliminados, dice mucho en favor de la profesionalidad de ambos -y no tanto del caddie de Bradley, que no debería haber intervenido, como no lo hizo el del Pisha- que, sin jugarse nada, seguían hasta el último minuto en busca de la victoria.

 

 

 

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