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Shake your body!!

 
 
Soy un defensor acérrimo del español pero hoy me traiciono a mi mismo con un anglicismo como un eagle, ¡toma otro! Y es que esto del golf es una ruina idiomática para los hispanoparlantes.  Porque, claro, se ven ustedes preguntando a un colega ¿Cuántos pajaritos has hecho? o  hablando de “doble pesadilla”.  Pues, más bien no. 
Este es un deporte inventado por angloparlantes y nombrado y apodado por los mismos parlantes ya sean anglos, sajones o irlandeses puros y duros. Así que los españolitos y todos los que, como nosotros, hablan la lengua de Cervantes diremos: ¿Cuántos birdies has hecho? o, ¡qué mala suerte ese doble bogey!
Así que, por esta vez y sin que sirva de precedente, vuelvo a esta página  -tras unos meses de descanso- cabalgando la lengua de Shakespeare, dicho sea figuradamente porque no me veo a horcajadas sobre la lengua del poeta que, a estas alturas, debe estar más seca que el escupitajo de una momia. Y lo hago porque, ¡aleluya! he visto la luz. Aunque para ser sincero, la han visto otros por mí y me han alumbrado el camino.
Esta sarta de párrafos, algunos ciertamente sin sentido, se titulan genéricamente “De raf en raf” y ahí sí que le he dado un palito al inglés porque “rough” es feo y, además, no suena a raf, que diablos. Y, dirán ustedes, ¿Qué tienen que ver el raf, la luz y el inglés? Pues tienen, tienen. Al menos para mí.
Hoyo dos del madrileño y federativo Centro de Tecnificación de Puerta de Hierro: 110 metros. Swing normal, bola tocada, volando alto y aaaaaaaaaaaaahhhhhhhhh, a la izquierda. Esta vez, ni siquiera al raf, a la altura de bandera pero… fuera de límites. Directamente.
Suelo ser -como digo- asiduo visitante del raf, del que ya me he hecho amigo, y ese día, en ese momento y con el director de este invento de testigo, averigüé una de las miles de causas por las que visito los herbazales con más frecuencia de la debida. El pro que nos acompañaba me lo dijo clarito: “si es que no te mueves. No desgiras la cadera”.
Y, en efecto, en el siguiente hoyo, moví mi cuerpo (ver titular) y naturalmente, la bola no fue a la izquierda. ¿Adivinan dónde? Pues naturalmente, damas y caballeros, a la derecha. Al raf, ¿Dónde si no?
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