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Triunfo de Tiger en el AT&T (junto a la Casa Blanca) y elogio del mestizaje

La historia del mundo es una historia de mezclas, de mezcla de culturas, de mezclas de sociedades, de mezclas de etnias… El mestizaje, en fin, que ha tenido tantas y tan buenas consecuencias, a pesar de la carga negativa que muchas sociedades se han empeñado en echarle encima, como si fuera un lastre para el progreso. Claro que, al final, el resultado es completamente distinto al que aspiraban todos aquellos que creen en la pureza de sangre y en los círculos cerrados, donde las parejas se forman con arreglo a las conveniencias y no a los sentimientos. Es necesario y razonable hacer un elogio del mestizaje.
Arturo Uslar Pietri, el escritor venezolano, asegura que “el adjetivo mestizo llegó a tener, aplicado a los humanos, un valor de insulto que todavía no ha perdido del todo. Sin embargo, semejante repudio es completamente contrario a la, realidad de la historia”.
El último ejemplo del éxito del mestizaje en la sociedad del siglo XXI es la llegada a la presidencia de los Estados Unidos de Barack Obama, hijo de blanca -de Wichita, Kansas- y de padre negro, de Kenia.
En el golf, que es el deporte que nos ocupa, la irresistible ascensión de Tiger Woods, un jugador que lleva camino de convertirse en el mejor de todos los tiempos -si es que no lo es ya-, con 68 torneos ganados, incluido el de esta semana, el AT&T National que ha terminado el domingo 5 de julio en el Congressional Country Club, en Bethesda, Maryland.
Eldrick “Tiger” Woods nació en Cypress, California, el 30 de diciembre de 1974. Su padre fue Earl Woods de origen afroamericano y con ascendencia china y amerindia y su madre,  Kultida de origen tailandés, con ascendencia china y holandesa. ¡Toma mestizaje! ¡Vaya mezcla de razas y qué resultado final!
El AT&T National tiene a Woods como anfitrión de este campeonato que se ha celebrado en el Congressional Country Club, en Bethesda, Maryland, muy cerca de Washington y que dedica una especial atención a niños y a los soldados norteamericanos heridos en las muchas guerras en las que anda metido el país. Bethesda es una localidad situada al sur del condado de Montgomery, en el estado de Maryland, al noroeste de Washington D.C. -Distrito de Columbia- con el que hace frontera al Este, igual que tiene al Estado de Virginia, al Oeste.
En Bethesda están situados los Institutos Nacionales de la Salud y un hospital de la NAVY. Tan cerca está de la capital federal, que desde las ventanas del despacho oval de la Casa Blanca, Barack Obama hubiera podido ser el juego de Tiger Woods.
Bueno, eso es una exageración, pero no lo es el hecho de que el trofeo de este AT&T National sea un Capitolio en miniatura. Ese es el “pesado” laurel que ha tenido que levantar Tiger Woods al ganar su tercer trofeo del año de su reaparición. Y no solo ha ganado el torneo del que es anfitrión y su dinero como vencedor -1.080.000$, de los 6.000.000 de premios en total-, sino que se ha colocado en la primera posición de la FedEx Cup que ocupaba el veterano Kenny Perry, y ha ganado, como queda dicho, su torneo número 68.
Tiger Woods (64, 66, 70 y 67) ha terminado con 13 golpes bajo el par 70 del recorrido Azul del Congressional, un golpe sobre Hunter Mahan (-12) y cuatro sobre su compañero de partido, el también norteamericano Anthony Kim (-9), defensor del título del pasado año. Si Mahan es de raza blanca, caucasiano, como dirían en las fichas policiales de los Estados Unidos, Kim, nacido en Los Ángeles, hace 24 años, es otro producto de la mezcla entre razas. Mahan ha hecho una última vuelta de 62 golpes (-8) con lo que ha igualado el record de Kim, que el primer día de este torneo 2009 terminó con esos mismos golpes en su zurrón. Sin embargo Kim no ha podido soportar la presión de la última vuelta con Tiger, su maestro, a su vera y si bien salía igualado al número 1 con diez golpes bajo par, su tarjeta del domingo (+1), con cuatro golpes más que Tiger, le ha relegado a la tercera plaza.
En cuarto lugar, Bryce Molder, con menos ocho, ha conseguido su pase para el Open Británico, y en la quinta posición, con siete bajo par, otros dos norteamericanos empatados: Brandt Snedeker y Lucas Glover, el reciente campeón del Open USA. La séptima posición está ocupada (-6) por cuatro jugadores: el fidjano Vijay Singh; el jovencísimo neozelandés Danny Lee, otro producto del mestizaje, y otros dos norteamericanos, Jim Furyk y Cameron Beckman.
(Crónica del tercer día: sábado 4 de julio de 2009)

Duelo en la cumbre, sí y frente a la Casa Blanca, con Barak Obama de testigo virtual. Tiger Woods, que el viernes era líder (-10) con un golpe de ventaja sobre Rod Pampling y dos sobre el joven Anthony Kim, ganador del año pasado del AT&T National, que se celebra en el Congressional Country Club de Bethesda, Maryland, sigue siendo líder tras el tercer día, aunque menos, porque su vuelta de par fue superada por Kim (-2), que ha empatado con el número uno en la primera posición.
Así pues, la noche española del domingo 5 de julio nos deparará un bonito enfrentamiento entre el maestro Tiger y su discípulo Kim. Habrá que estar atento a la situación porque ya se sabe que Woods suele masacrar a sus compañeros de viaje. Sin embargo, este sábado 4 de julio, Rodnie Pampling no ha sido la víctima propiciatoria que todos creían. El australiano, a pesar de terminar uno sobre el par 70 del campo, nunca arrojó la toalla ante Woods. Es más, solo la mala suerte impidió a Pampling terminar uno o dos bajo par. En tres ocasiones al menos, la bola le hizo una corbata a su putt y en otra, en el hoyo 17, una sacada de bunker dio con la bola en la bandera y de puro milagro no entró.
Pampling dio todo un  recital y, sobre todo en el hoyo 14 donde embocó un putt para birdie desde casi treinta metros, con una caída inverosimil.
Tiger firmó una tarjeta al par y así continúa líder (-10), empatado con Kim que terminó dos bajo par. Woods tuvo una jornada irregular y compartió eagles con dobles bogeys, lo que le impidió mantener, e incluso incrementar, su ventaja.
El partido estelar entre Tiger y Kim tiene todos los alicientes necesarios para ser un verdadero espectáculo, en un campo también espectacular.
A la espectativa, por si acaso, aunque no es probable, aunque sí posible, están las parejas perseguidoras: Michael Allen y Cameron Beckman (-9) que salen inmediatamente antes del partido final, así como sus antecesores, Jim Furyk y Rod Pampling (-8). En la séptima posición, Lucas Glover (-7), ganador del U.S. Open, compartirá partido con el japonés Ryuji Imada.
 

 (Crónica del viernes 3 de julio de 2009)

A falta de dos días, Tiger Woods ya ha asaltado la Casa Blanca. Por ahora es solo la blanca Casa Club del Congressional Country Club en Bethesda, Maryland, pero que se ande con ojo Barak Obama porque las aspiraciones de Woods no tienen límite y hasta podrían llegar al Despacho Oval del presidente, que está muy cerca del Blue Course del Congressional, donde se juega el AT&T National.
Con dos vueltas de 64 y 66, menos diez en el total de las dos primeras rondas, Tiger ya lleva un golpe a su inmediato seguidor, el australiano Rod Pampling, y dos a Anthony Kim, el joven ganador del pasado año y que el jueves hizo una vuelta de 62 golpes, pero que el viernes se quedó en el par 70.
Jim Furyk es el cuarto (-7) y en quinta posición figuran empatados (-6) Bryan Molder, D.A. Points y Daniel Chopra. Lucas Glover, el flamante ganador del U.S. Open y compañero de partido de Tiger es octavo (-5), empatado con Stuart Appleby y el jovencísimo Danny Lee, además de Ryan Moore y Cameron Beckman.
 

 (Crónica del jueves 2 de julio de 2009)
Aunque Washington D.C. La Casa Blanca y el Capitolio están casi a tiro de piedra o, por lo menos a tiro de cámara del Congressional Country Club, en Bethesda, Maryland, la Casa Blanca que Tiger quiere asaltar no es la de su amigo Obama, sino la Casa Club de este campo de golf muy bien considerado entre los jugadores del Circuito Americano, en el que se está celebrando el AT&T National, dotado con seis millones de dólares, de los cuales 1.080.000 son para el ganador.
El año pasado se los llevó el joven Anthony Quinn, que este año 2009 también pretende repetir victoria. Igual que Pablo Larrazábal quiere conquistar París de nuevo, Kim ha dejado bien claro con su tarjeta del primer día, que no ha venido a Washington de turista. Sus 62 golpes, ocho bajo par en el primer día así lo atestiguan.
Lo malo es que entre sus rivales está Tiger. El número uno del mundo llevaba más de una década sin ir a Washington y este año ha decidido venir y… ganar, que es lo que decide siempre Tiger, aunque no siempre pueda cumplir sus objetivos.
De los ocho torneos que lleva jugados desde su regreso, Tiger ha ganado dos y ha pasado con nota los otros seis cortes. En el AT&T, Tiger es segundo (-6), puesto que comparte con Bryce Molder y D. A. Points.
En la clasificación no figuran ni Phil Mickelson por los motivos familiares de todos conocidos, ni Sergio García, que descansa esta semana.
El Congressional Country Club que fue inaugurado en 1924, cuenta con dos campos de golf: el Golf Course y el Blue Course, que es donde se juega el torneo. El Blue Course que tiene un espectacular hoyo 18 y un hoyo diez (en la foto) con la Casa (Blanca) Club al fondo, es un par 70 diseñado por Devereux Emmet, rediseñado en varias ocasiones, la última de ellas por Rees Jones.
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