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Masters 2019: Augusta National hoyo a hoyo, con la amenaza del Amen Corner


(En la imagen, el hoyo 12 de Augusta National, donde comienza el Amen Corner, un par 3 de 140 metros, donde se van al agua muchas ilusiones en forma de bola de golf. En concreto, el año, 2016, Jordan Spieth, que salió del hoyo 1 en la cuarta jornada, con posibilidades de repetir título, envió dos veces la bola al agua en ese corto, pero espeluznante par 3, y tuvo que conformarse con la segunda plaza, empatado con Lee Westwood, después de ceder el triunfo al inglés Danny Willet, un jugador que solo ha vuelto a aparecer en las alturas de las clasificaciones en contadas ocasiones).

La ciudad de Augusta, a orillas del rio Savannah, en el estado de Georgia, es limítrofe con Carolina del Sur, y no solo es conocida por su campo de golf, sino por ser una estación de invierno en la que se dan cita muchísimos amantes del esquí. Fue un importante enclave confederado durante la Guerra de Secesión norteamericana y en su fundación, en 1735, era un fuerte y, más tarde, un puesto comercial fronterizo.

Aunque la ciudad de Augusta, en el estado de Georgia, al sureste de los Estados Unidos, solo tiene 200.000 habitantes, el club de golf Augusta National es sede de uno de los torneos del golf más importantes del mundo, el Masters de Augusta, cuya Chaqueta Verde, que se entrega al vencedor del torneo, es el símbolo del golf por antonomasia.

EL MASTERS DE AUGUSTA 

El Augusta National fue fundado por Bobby Jones en 1933 y desde 1934 se celebra en sus instalaciones el Masters de Augusta, el primer Grande del año que compite por ser el mejor, con permiso del Open Championship. Los precursores del torneo fueron los jugadores Clifford Roberts y Bobby Jones, diseñadores  del campo junto a Alister MacKenzie.

El Club de Golf, un par 72 de 6.800 metros, es un coto cerrado, de solo 300 socios y se considera el más exclusivo del mundo; solo se puede acceder a él por invitación y hasta hace poco las mujeres no podían ser miembros del club, aunque sí se les permitía jugar en el campo. Aunque se mantiene el secreto sobre la identidad de los socios, si se conoce el nombre de algunos. Además, ya se permite el acceso de las mujeres como asociadas, aunque el número se puede contar con los dedos de una mano. Junto a Condolezza Rice, ex secretaria de Estado de los Estados Unidos, ya son socias del Augusta National, Darla Moore, socia de la firma de inversión Rainwater y la española Ana Botín, presidenta del Banco de Santander y ex-cuñada de Seve Ballesteros, uno de los tres españoles que se han enfundado la Chaqueta Verde, además de Chema Olazábal y Sergio García.

El CAMINO HACIA EL MÁSTER FEMENINO

Por primera vez, en este 2019 se ha celebrado en el Augusta National la final del Augusta National Women’s Amateur y las golfistas, aunque amateurs, han podido pisar en competición el fabuloso campo georgiano.

El torneo se disputó a tres rondas y la última, el sábado 6 de abril, tuvo como escenario el Augusta National: las 30 mejores se disputaron una final en la que venció la número 1 mundial amateur, la norteamericana Jennifer Kupcho, que llegó a firmar 5 birdies en los 6  últimos hoyos.

En esa final hubo dos españolas, la vasca Ainhoa Olarra y la valenciana Marta Pérez. Olarra, que ha dejado la práctica del golf de manera activa y está trabajando en una auditoría, por lo que tuvo que pedir permiso para acudir a jugar el torneo, acabó en el puesto decimotercero (+2), tras firmar un -1 en el par 72 de Augusta en la última ronda.

Marta Pérez firmó un 75 (+3) en Augusta y con un acumulado de +4, finalizó en el puesto 21. Un gran paso, de todos modos, para llegar a ese Máster femenino que llegará a Augusta, más tarde o más temprano.

EL VETO A LOS NEGROS

Es un club que, en un principio, estaba vetado a los negros y la historia ha querido que, precisamente un jugador de color, como es Tiger Woods, haya ganado cuatro veces el torneo y, además, se convirtiera en el jugador más importante y polémico de la historia del golf. En 2017, Tiger volvió a ser noticia, en este caso por su ausencia no solo de este Masters, sino del mundo el golf activo, ya que desde su retirada en enero de 2015, para recuperarse de una lesión en la espalda y para mejorar su juego corto, algo que no ha conseguido hasta el momento, solo ha aparecido de manera esporádica. Ese año parecía ser el de su vuelta, pero al resentirse de nuevo de sus problemas de espalda ha vuelto a ser baja, aunque hasta el último momento se especuló con su presencia en Augusta. El caso es que Tiger no estuvo entonces, pero sí lo estará en este 2019 donde muchos aficionados le siguen considerando como uno de los favoritos, aunque no sea el que era.

Con Tiger mejores del mundo: Dustin Johnson, Justin Rose, Brooks Koepka, Rory McIlroy, Hideki Martsuyama, Henrik Stenson, Jordan Spieth y, en definitiva, los mejores del ranking mundial.

España tendrá sus tres representantes habituales en el PGA Tour, más Chema Olazábal que tiene un puesto asegurado por tener dos Chaquetas Verdes: Sergio García, que este año no parece estar en su mejor forma, y que tenía una relación de amor/odio con Augusta, hasta que venció el año 2017, después de acabar en 2016 en el puesto 34, después de firmar un 81 en la tercera ronda. El castellonense llegó a echar pestes del campo, en las ocasiones en las que no se le daba muy bien, hasta que, una vez con la Chaqueta Verde enfundada no paró de deshacerse en elogios con el “augusto” campo.

Jon Rahm, el vasco de 22 años que causa sensación y que no falló un solo corte en sus primeras nueve apariciones en el PGA Tour, ya sabe lo que es ganar en los Estados Unidos, aunque parece que aún está lejos de los Grandes… Pero el golf es el golf y la madre…

Rafael Cabrera Bello, tampoco parece estar en condiciones de luchar por el título, aunque los aficionados españoles esperamos verle en puestos de cabeza; el año pasado terminó decimoséptiimo (+4), como mejor español.

Chema estará en el tee de salida, junto a veteranos ganadores del Masters, como Bernhard Langer y Frer Couples, y es una alegría volver a verle competir entre los mejores, aunque el Reino del vasco ya no es de este mundo, sino del PGA Tour Champions, donde le veremos, si las lesiones se lo permiten, en muchas ocasiones.

Ganar el Masters otorga al vencedor determinados privilegios: está automáticamente invitado a jugar los otros tres Majors durante los siguientes cinco años, y consigue una invitación de por vida para jugar el Masters. También entra a formar parte del PGA Tour y recibe invitación para jugar el torneo The Players durante los siguientes cinco años. El pasada año 2018, el ganador fue Patrick Reed.

Además de la chaqueta, el ganador recibe una Medalla de Oro y su nombre es grabado en el Trofeo que representa la sede del club y fue entregado por primera vez en 1961, pero debe permanecer en el club. Desde 1993 se le entrega al ganador una réplica del trofeo. El finalista recibe una medalla de plata, y desde 1978, también una bandeja de plata.

 

El Augusta Golf  National (par 72), hoyo a hoyo (3.454 metros del primer recorrido + 3.439 del segundo. Total: 6.803 metros, después de los cambios realizados en el campo, al que se le han añadido alrededor de cien metros).

Hoyo 1: Oliva Tea

Par 4- 405 metros (la distancia es aproximada ya que la oficial se mide en yardas)

Un pequeño dog leg a la derecha y un bunker que está a 270 metros de la salida y al que muchos jugadores pueden llegar. El tiro a green es hacia arriba.

Hoyo 2: Dog leg Rosa

Par 5 – 525 metros

Aunque es el hoyo más largo del recorrido, se puede llegar de dos golpes, con una buena salida apoyándose en la ladera izquierda que hará rodar a la bola. Hay que evitar los bunkers que protegen la entrada del green.

Hoyo 3: Flores de Melocotón

Par 4 – 315 metros

Los jugadores utilizan hierro o madera de calle para la salida. Llegar a la parte derecha del green, aunque es pequeño y no se ve bien desde la calle, es fácil con el segundo golpe. La parte izquierda es más estrecha y complicada.

Hoyo 4: Flores de Manzano Silvestre

Par 3 – 225 metros

Complicado y largo par tres, aunque puede acortarse ya que tiene mucha longitud de tees, defendido por bunkers, en el que los jugadores suelen utilizar un hierro 4 o, incluso, una madera de calle, o un híbrido.

Hoyo 5: Magnolia

Par 4 – 410 metros

Para evitar los bunkers hay que hacer 315 metros con el driver desde el tee de salida. Hay que jugar a la izquierda para que la ondulación del terreno permita rodar a la bola. El green tiene largos pianos.

 

Hoyo 6: Junípero

Par 3 – 165 metros

Un hierro medio es suficiente, pero si la bola no está en el lado correcto para atacar la bandera, no es difícil hacer tres putts en este hoyo, debido al movimiento del green.

Hoyo 7: Pampas

Par 4 – 405 metros

Una calle muy estrecha sorprenderá al jugador que viene de fairwais más anchos. El segundo golpe, a un green elevado y rodeado de bunkers puede hacerlo muy complicado.

Hoyo 8: Jazmin amarillo

Par 5 – 520 metros

Un par cinco con un enorme bunker protegiendo el green complica la llegada de dos golpes a este largo par 5 en el que hay que intentar acceder con un golpe ciego.

Hoyo 9: Cerezas de Carolina

Par 4 – 414 metros

Una pronunciada cuesta que termina en una superficie llana será el objetivo de un primer golpe desde el tee de mucha precisión y que dejará al jugador un golpe de aproximación muy difícil de controlar.

Empieza el segundo recorrido con el hoyo más difícil del campo:

Hoyo 10: Camelia

Par 4 – 456 metros

El 10 es un hoyo cuesta abajo en el que hay que ir al centro de la calle: si el jugador va a la derecha y no coge la pendiente, el segundo golpe es muy largo; si por el contrario se va a la izquierda, los árboles le impedirán tirar al green.

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Comienza el Amen Corner (El rincón del Amén o del Adiós): los tres hoyos más complicados de Augusta en el que muchos jugadores dicen “Amén” y se dejan todas las posibilidades de victoria.

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Hoyo 11: Blanco dog leg

Par 4- 455 metros

El más difícil de los hoyos del Amen Corner. Para acceder al green de segundo golpe hay que jugar hierro tres o incluso una madera de calle o híbrido y el difícil green tiene la dificultad añadida de un pequeño lago a la izquierda. Es más seguro ir a la derecha, pero puede costarle un bogey.

Hoyo 12: Campana Dorada

Par 3 -140 metros

Uno de los hoyos más espectaculares del recorrido, a pesar de su corta longitud. Hay tres dificultades añadidas que dificultan la elección del palo, que suele ser un hierro medio o corto: el arroyo que cruza a la entrada del green, los remolinos de viento y las azaleas que adornan el fondo del green.

 

Hoyo 13: Azalea

Par 5 – 460 metros

Un hoyo con mucho riesgo porque el dog leg a la derecha puede dificultar el segundo golpe a green que, además, tiene el peligro de un arroyo que cruza por delante y que se suele tragar las bolas de los menos afortunados. Más de un torneo se ha perdido aquí.

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Finaliza el Amen Corner. ¡Enhorabuena a los que han podido superarlo con el par, o menos!

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Hoyo 14: Abeto chino

Par 4 – 396 metros

Único hoyo del campo que no tiene bunkers, pero la entrada al green, en pendiente, crea problemas a todos los que hayan salido desde el tee a la derecha de la calle. Tres putts son posibles.

Hoyo 15: Espino de fuego

Par 5 – 480 metros

Un buen hoyo para calibrar el valor de cada jugador. Se puede llegar de dos golpes, pero un arroyo que cruza la entrada de green es un riesgo a calcular. Se puede pasar del eagle o del birdie al bogey en cuestión de segundos. Tiene un cierto parecido con el 17 de Valderrama, donde Tiger Woods envió su bola al agua y se enfadó con el diseño que había renovado el malogrado Seve Ballesteros.

Hoyo 16: Capullos rojos

Par 3 – 153 metros

Este par tres puede negociarse con un hierro medio, dependiendo del viento y está protegido por un bunker tras el green y un lago a la izquierda. Todavía recuerdan los aficionados la forma de caer la bola de birdie de Tiger Woods que había quedado colgando del hoyo con el logo de Nike en primer plano y que tardó fracciones de segundo, que parecían una eternidad, en caer.

Hoyo 17: Nandina

Par 4 – 396 metros

Este es el hoyo que tenía en medio de la calle un árbol plantado por Ike, como se conoce

familiarmente al que fuera presidente Eisenhower. El árbol desapareció derribado por el viento en un día de fuerte tormenta, pero sigue siendo difícil. Para los pegadores tiene menos problemas, pero a los que no lo son tanto puede crearles alguna dificultad.

 

Hoyo 18: Acebo

Par 4 – 420 metros

Para terminar, un par 4 con el green elevado al que hay que acceder desde la parte izquierda de la calle, pero con cuidado de no caer en los bunkers que dificultan la caída del driver y protegen el green. Los aplausos del público recompensan, tanto a los que han sufrido por el campo, como a los que van a firmar un buen recorrido.

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